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Los asentamientos son, proceso electoral tras proceso electoral, parada obligatoria de las y los candidatos de todos los partidos políticos que aspiran a cargos electivos.

Digo asentamientos, pero debería decir barrios. Asignarles una nomenclatura en particular únicamente por los parámetros de la propiedad de la tierra no es más que profundizar el entendido de que lo que allí hay es distinto. Distinto de mí que vivo en un barrio y esto parecería habilitarnos a validar cosas que nunca conciliaríamos en un barrio. ¿Aceptaríamos sin más que la gente en Parque Batlle tenga calles de tierra?, ¿que las casas de los vecinos de Sayago se lluevan enteras con cada tormenta, o que la basura no sea recogida en Cordón?.

A estos barrios, excluidos históricamente de múltiples derechos -y sus respectivas obligaciones-, los tratamos como si no fueran parte de la sociedad inscripta en la trama urbana común. Su mera existencia nos pone en offside, nos incomoda.

Incomoda reflexionar que las personas que viven en esos barrios son en su mayoría jóvenes. Incomoda saber que muchas crían hijas e hijos hoy, a pesar de las enormes dificultades de acceso a todo. Incomoda hacer el recorrido histórico y asumir que todas son hijas e hijos de la peor crisis socioeconómica de Uruguay y transitaron infancias de privaciones profundamente dañinas.

Incomoda porque nos expone la precariedad en la cara, sin sutilezas, sin prólogos. Porque nos sujeta la cara y no nos deja escapar la mirada ni dejar de preguntarnos ¿qué estamos haciendo mal?

Estos barrios son la huella visible de la desigualdad. Son la evidencia de la deuda social histórica que tenemos con las personas que levantan estos barrios. Son el síntoma de las deficiencias de los gobiernos, pero también de nosotros como sociedad y nuestras exigencias a los sistemas de gobierno. Estos barrios dicen mucho más de nosotros como sociedad de lo que queremos escuchar y eso es lo que nos incomoda.

 

.                                                                                  Asentamiento Torre 8  – Montevideo

 

Una vez una vecina de un barrio en que estábamos trabajando me contó que tal político había prometido la regularización del barrio en tal año, que le creyeron y que todavía lo estaban esperando. Ese día llegue a mi casa y empecé a googlear nombres de los barrios que se me venían a la mente y buscar en la sección de noticias. La lista de promesas es interminable, de todos los partidos, a todos los niveles de gobierno.

En el discurso de asunción del Presidente Dr. Luis Lacalle Pou, los asentamientos y sus estimados 192.000 pobladoras y pobladores se destacan dentro de las prioridades de gobierno.

Esperamos que el compromiso asumido con ese discurso lo veamos materializado en los barrios. Esperamos que la propuesta comprenda la necesidad de una visión integral con el resto de los barrios y ciudades, porque ningún barrio debería ser una isla. Esperamos que se priorice el acceso a los derechos elementales más allá del derecho a la vivienda, porque la vida es atravesada por mucho más que la casa. Esperamos que las soluciones se diseñen con la participación de la gente que vive en los barrios, porque acá esta la clave de la transformación e integración social. Y esperamos que se haga con un serio nivel de inversión, porque se los debemos.

 

Por Belén González, directora Ejecutiva de TECHO Uruguay