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Hoy se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, fecha que reconoció hace 26 años las Naciones Unidas para promover la lucha para superar la situación de pobreza que viven millones de personas en el mundo. Bajo la consigna “Unirse con los más excluidos para construir un mundo donde los derechos humanos y la dignidad sean universalmente respetados”, el Comité Internacional 17 de octubre encabeza la reflexiones este año; trayendo a la luz Los Principios Rectores sobre la Extrema Pobreza y los Derechos Humanos elaborados por consenso en el Consejo de Derechos Humanos en 2012.

Los lineamientos que establece este documento siguen siendo hoy no sólo vigentes, sino que urgentes para el diseño de políticas para la integración social, y el respeto y la defensa de los derechos de los más ignorados de la sociedad. El documento establece de forma ordenada los principios básicos para abordar la situación de pobreza desde un enfoque de derechos, los requisitos de aplicación para los Estados y los Derechos Específicos que deben ser garantizados teniendo en cuenta las principales vulneraciones que viven las personas en condiciones de pobreza. Ahora;  a luz de estos lineamientos, nos preguntamos con tono reflexivo y con el objetivo de profundizar para proponer ¿Cómo estamos los orientales en esta lucha?

Desde la experiencia acumulada en estos 15 años de militancia constante en el territorio y la escucha activa de los pobladores y las pobladoras de los asentamientos, siendo atravesados por nuestra identidad de organización de acción; nos aventuramos a  despertar preguntas, incitar reflexiones y la toma de acción con un único objetivo: que en Uruguay no haya ni un ignorado más.Entendiendo que las personas que persisten en situación de pobreza en nuestro país son fundamentalmente porque como sociedad estamos ignorando su sistemática vulneración de derechos, su existencia como sujetos de derechos.

 

Si reunimos a las personas que viven en los asentamientos de nuestro país, la población del departamento Asentamientos conformaría el 3er. departamento en población del país, luego de Montevideo y Canelones.

 

En el departamento Asentamientos se respiraría juventud ya que el 49% de sus habitantes serían niños, niñas y adolescentes menores a 20 años y unos pocos llegarían a los 65 años (2,5%). Sería un departamento con una diversidad étnica como ningún otro del país, ya que el 20% se reconocería como afro o mulato y el 9% como descendiente de indígenas. Con respecto a los derechos laborales, sólo la mitad de los trabajadores gozarían de tal reconocimiento; ya que la otra mitad lo haría en condiciones de informalidad; perjudicando así también los ingresos reportados en los hogares: el 40% de los hogares tendría un ingreso  menor a $10.000; estando compuestos estos hogares por 4 personas, dos de ellas niños, niñas o adolescentes.

Resulta inevitable relacionar la lucha histórica de los trabajadores, de las comunidades afro, los movimientos de desestigmatización de los jóvenes, la lucha por la igualdad de género, las organizaciones con foco en la vulneración infantil; sin encontrar la huella territorializada de todas estas vulneraciones de derechos en las periferias geográficas: los asentamientos son el escenario concentrado de estas resistencias y luchas.

¿Qué pasaría si los pobladores de los asentamientos marcharan, hicieran paro general, denunciarán ante un organismo internacional su vulneración de derechos?, ¿dejaríamos de ignorarlos?, ¿entenderíamos que hay gente que se muere “de pobre”? En la mayoría de los asentamientos dónde trabajamos nos cuesta encontrar personas de más de 60 años.

Hace dos años hicimos una campaña para visibilizar esta otra cara de Uruguay que desde TECHO conocemos. Para la grabación de la pieza de televisión, pobladores y pobladoras de distintos asentamientos presentaban mediciones de fuentes internacionales que posicionan a nuestro país en la cabecer en distintos indicadores socio-económicos: “el país con la mejor calidad de vida del continente”, “la tasa de empleo formal más alta de la región” o “con la menor carencia habitacional de la región”; y terminaban diciendo “yo también quiero vivir en Uruguay”.

 La dolorosa anécdota de este rodaje es que los vecinos y vecinas con quienes filmamos se reían de las cifras que les tocaba leer, leían descreídos, pensaban que les estábamos haciendo una broma y que “esos datos no podían ser ciertos”. De esta forma, estos vecinos y vecinas nos estaban enseñando lo que significa que un indicador no explique la fehacientemente la realidad y que en los promedios y comparaciones se escabullen las realidades humanas diversas e injustas; es que, en el Departamento Asentamientos  se vive una realidad distinta al resto del país.

Hay personas que han nacido, vivido y fallecido en este Departamento; para quienes los 90, la crisis del 2002 y los años de bonanza posteriores no tienen tales delimitaciones, que vivieron toda la vida en un país en crisis y emergencia. En algunos de los barrios del Departamento Asentamientos, en pleno 2017, sus pobladores luchan para acceder a la alimentación o a un resguardo habitación frente a las inclemencias del tiempo . La medición de la pobreza por método de ingreso hace tiempo nos queda chica como país, no explica nada de lo multidimensional que tiene la vida de una persona y por ende las vulnerabilidades que implica vivir en situación de pobreza, cuanto menos la trayectoria de vida personas y que afecta sustancialmente la misma.

Es momento que Uruguay después de 13 años de reducción sistemática de la pobreza medida por método de ingreso se desafíe midiendo la situación de pobreza desde la multidemensionalidad y la territorialidad, teniendo en cuenta la trayectoria de vida de las personas y bajo un riguroso seguimiento. En un continente flagelado por la inestabilidad del aparato democrático y el deterioro de las instituciones, podríamos darnos al llamado político, humanista, de marcar la ruta de un nuevo rumbo para latinoamérica.

 

Con los Principios Rectores como guía, aprovechemos el tamaño laboratorio que tiene nuestro país para innovar en políticas basadas en la escucha y acción del protagonista de la política, un cambio de enfoque esencial para avanzar en los siguientes desafíos.  Es hora de sacarnos el miedo a equivocarnos marchando juntos: hacedores de políticas, académicos, luchadores de los derechos, personas en situación de pobreza hacia un 2030 donde podamos decir orgullosamente: #TodosVivimosenUruguay.

 

 

  • Los datos aportados en esta publicación son el resultado de 
    un compilado de relevamientos realizados entre el 2015 y el 
    2017 en 14 asentamientos de Montevideo y zona Metropolitana 
    por el área de Investigación Social de TECHO Uruguay. Este 
    informe es posible gracias a los cientos de voluntarios 
    participaron de jornadas de relevamiento de información y 
    al equipo de voluntarios del Área de Investigación Social
    que compiló y analizó la información.