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Magdalena Eaton, abogada de la Universidad de Mendoza, Argentina y master en Derecho Internacional Público por la Universidad de Utrecht, Holanda, fue la ganadora del concurso de historias sobre el cambio social en los asentamientos, concurso que lanzó TECHO en conjunto con el Instituto Interamericano de Derechos Humanos. La voluntaria cuenta como fue participar del  XXXI Curso Interdisciplinario en Derechos Humanos en diciembre de este año, en la ciudad de San José en Costa Rica.

¿Qué cambio social retrataste?

Escribí sobre un jesuita que creó una escuela privada- a cargo de los jesuitas- en el barrio San Martín en Mendoza. Este lugar está muy carenciado y estigmatizado hace años y ha sido este colegio, el que ha impulsado justicia la ciudadanía.

¿Cómo funciona un colegio de este tipo?

Es una escuela en la que el diseño de los programas se construye entre todos, esto se ve en que la educación es personalizada y tiene muchos detalles, por ejemplo la participación de los alumnos en la dirección de la escuela, tampoco se toma asistencia o se toca timbre para salir a recreo.

¿Cómo se relaciona TECHO con esta comunidad?

Este barrio es lo que es porque se hiso un trabajo en conjunto con la comunidad. Se comenzó a construir casas, se continuó con la escuela y la iglesia. Eso es lo que hace TECHO, trabaja en temas que rodean e impulsa el desarrollo comunitario.

¿Cómo era el ambiente al llegar al curso Interdisciplinario?

Éramos 85, es decir que había una variedad de historias, gente de distintos países. Había desde abogados a  gente de pueblos originarios, todos con diferentes causas y problemáticas, y aun así una de las mejores cosas fue la parte humana.

¿Cómo era el ritmo de trabajo en el curso?

Eran 8 a 10 horas por día en diferentes actividades como paneles, ponencias, también se preparaban casos y se simulaban audiencias temáticas con la comisión interamericana. En los temas más puntuales, trabajábamos en grupos, en los que armábamos debates e identificábamos problemas.

¿Cómo ves el tema de la ciudadanía y voluntariado después del curso?

En la actualidad, hay  ciudadanos de “segunda clase”, considerados menos que otros. Hay que hacer que esta  problemática se visibilice y así  no se les pueda ignorar. Es ahí cuando el estado está obligado a considerar sus problemáticas, escucharlos desde los distintos espacios.

Magdalena, plantea que el problema radica en que nadie les pregunta a los protagonistas, quienes viven en situación de pobreza,  por la situación en la que viven. Por lo mismo se ignora el tema, lo que genera una falta de compromiso. Es por eso que cuando la ciudadanía decide participar a través de instancias como el voluntariado, organizaciones como TECHO “tienen el rol fundamental de acompañar, pero al final es la gente la que decide”.