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En diciembre de 2005, Gonzalo Talavera se unió a un incipiente equipo de TECHO en Perú, en ese tiempo, Un Techo para mi País. En siete meses, ya era el director social de la oficina, encargado de dirigir el trabajo que el equipo llevaba en los asentamientos con los que trabajaban.

Cuenta que supieron de una invitación y en vez de esperar que se acercaran a él, junto a un amigo consiguieron hora, lugar, dirección y partieron. “En ese momento, me pareció que era más llamativo que la oferta tradicional de voluntariado. Después de la primera construcción fuimos como 15 personas y después de eso nos dividieron para tareas específicas”, cuenta ahora desde Lima, donde trabaja en el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social de Perú.

Apenas asumió la dirección, cuenta, asumió que su desafío y que el interés inicial con el que entró ya era parte de su vida. “Para ese momento ya veía que era algo más relevante que lo que yo creía inicialmente. Ya me parecía que era un desafío bastante serio y ya iban cayendo las fichas, con un equipo cada uno en su lugar. No creía que iba a ser tanto tiempo, pero ya sabía que no iba a ser tan breve tampoco”, recuerda.

Gonzalo aún mantiene vínculos con las familias con las que construyeron juntos las primeras viviendas de emergencia de Perú. En estos años, ha visto cambios, pero aún cree que los asentamientos son espacios muy complejos y que requieren de un esfuerzo colectivo muy grande para superar la situación en la que viven.

– ¿Cuál crees que es el desafío de TECHO con los líderes de las comunidades?
Yo veo ahí un desafío de conocer trabajar con muchas comunidades y con mucha gente dentro de las comunidades para y así poder identificar mejor esos liderazgos locales. y dándoleCreo también que es importante darle continuidad al trabajo de un asentamiento y eso en algunos casos ha fallado. Cuando TECHO asume un compromiso de trabajo comunitario en un asentamiento lo tiene que mantener hasta el final, por lo tanto la entrada debe ser bien planificada. Desde que entras, no puedes salir para no fallar en nuestros compromisos con la comunidad.r.

– ¿Cuál crees que ha sido la clave en los casos en que la organización comunitaria ha funcionado?

Creo que uno de los factores es que haya presencia de voluntarios, que estén trabajando distintos temas. Creo que eso hace la diferencia y es lo que, como organización podemos manejar. Creo que hay mucho que no depende de TECHO y, por lo tanto, lo que mejor podemos hacer es capacitar a los voluntarios y conducir su trabajo. Si se quiere lograr objetivos de mediano plazo tiene que mantenerse una motivación con los vecinos, ver pequeños avances.

Explosión Latinoamericana

Gonzalo se mantuvo dentro de TECHO por 6 años en los que trabajó también como subdirector social para Latinoamérica entre 2008 y 2010 y director regional para países andinos en 2011 y 2012: “En mi formación escolar y familiar desarrollé un interés por los temas de las carencias e injusticias. TECHO me sirvió para asumir profesionalmente esos temas”.

En ese tiempo, cuenta, TECHO se extendió de 6 a 19 países. “Cuando entré, era una institución de 6 países que trabajaban de armar algo local con un alcance creciente y cuando me fui, ya era una institución que se había expandido. Ese cambio es muy fuerte en un plazo breve y modificó un montón el enfoque de TECHO. Creo que le dio un peso mucho mayor a la institución”, dice.

– ¿Cuál es el aprendizaje más potente de este proceso?
Creo que ese crecimiento planteó muchos desafíos de gestión, muchos cuestionamientos sobre esa expansión, donde cada país tiene un contexto tan distinto uno de otro. En TECHO,  a pesar de esos contextos, se armó un espíritu latinoamericano en los equipos locales que no se percibe en otros lados. Sí se siente una organización presente en Latinoamérica que es capaz de hacer cosas grandes y en la que cada voluntario siente que es parte de algo mayor.

– Y a nivel personal, ¿Cuál es el aprendizaje más importante?
A nivel personal, todo. He aprendido sobre la diversidad, que la gente tiene intereses distintos, valoraciones distintas sobre las cosas que son importantes para ellos. A veces a uno le cuesta comprender decisiones que toman los vecinos, o el mismo equipo. Como por ejemplo, cuando se compran ese televisor gigante, pero ¿por qué? Yo me pongo en el lugar del vecino y quizás también lo haría.
Creo que es importante comprender la diversidad, pero también tener la capacidad de desarrollar una posición crítica. Que uno trate como igual a otro no quiere decir que no lo pueda criticar. Uno es capaz de desarrollar un dialogo horizontal cuando es capaz de hablar de todo: de lo positivo, de lo negativo.

In December of 2005, Gonzalo Talavera joined an emerging team of TECHO in Peru, at that time called, Un Techo para mi País. In seven months, he was already the social director of the office, responsible for directing the work which the team was doing in the slums in which they worked.

Keep in mind that they knew of an invitation, but instead of waiting for TECHO to approach him, with a friend he determined the time, place, address, and departed. “At that time, I thought that it was more noteworthy than traditional volunteering. After the first construction, we were 15 people, and after that they divided us into specific tasks, he recounts, now from Lima, where he works with the Ministry of Development and Social Inclusion in Peru.

As soon as he took the lead, he took on the challenge, and the initial interest with which he came became a part of his life. “By that time, I saw that this work was more relevant than I initially thought. Now it seemed to me that this was a very serious challenge, and the chips were falling, with each team in its place. I did not think it would take so long, but now I knew it would not be so soon either”, he recalls.

Gonzalo still keeps in touch with the families whose emergency housing he first built in Peru. Since then, he has seen many changes, but he still believes that the slums are very complicated places which require a very large collective force to overcome the situation in which they live.

What do you think is the challenge of TECHO with the community leaders?

I see that there is a challenge to meet and work with many communities and many people inside of those communities in order to better identify those local leaders, and given that I also think that it is important to continue the work of a slum, which has in some cases failed. When TECHO takes on a commitment to community service in a slum, it must be maintained until the end, so the entry must be well planned. From the first step, you cannot leave and fail our commitment to the community.

What do you think has been the key in in cases where the community organization has worked?

I believe that one of the factors is the presence of volunteers, who are working on distinct topics. I think that this makes the difference and is what, as an organization, we can manage. I think that there is much that does not depend on TECHO, and, therefore, the best thing we can do is train and enable volunteers to to conduct their work. If you want to achieve mid-sized goals and progress, you need to maintain motivation with the neighbors.

Latin American Explosion

Gonzalo worked with TECHO for 6 years, where he also worked as Assistant Social Director for Latin America from 2008 to 2010, and Regional Director for Andean countries between 2011 and 2012: “In my school and family education, I developed an interest for the issues of deprivation and injustice. TECHO helped me to take on these issues professionally”.

At this time, remember, TECHO worked between 6 and 19 countries. “When I started, it was an institution of 6 countries which was working to put something local together with a growing scope, and when I left, it was already an institution that had expanded. This change is very strong for such a short time, and changed a lot about TECHO’s approach. I think it gave much more weight to the institution, he said.

– What is the most powerful lesson from this process?

I believe this growth posed many management challenges, many of them questions about this expansion, where each country has a context so different from the other. In TECHO, despite these contexts, it created a Latin American spirit with the local teams that was not found elsewhere. Yes, it is an organization operating in Latin America that is capable of doing big things, and in which each volunteer feels they are a part of something bigger.

– And on a personal note, what is the most important lesson?

On a personal level, everything. I learned about diversity, that people with different interests, different assessments about the things that are important to them. Sometimes, it is difficult to understand the decisions made by neighbors, or the team. For example, when they buy this giant TV, but why? I put myself in the neighbor’s place and maybe I would do the same.

I think it is important to understand diversity, but it is also important to have the capacity to develop a critical position. That one treats the other as an equal is not to say that they cannot criticize. One is able to develop a horizontal dialogue when one is able to talk about everything: the positive and the negative.