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María Isabel de Allende, líder social desde su juventud, es Directora Ejecutiva de TECHO. Desde que comenzó su vida laboral, siempre disfrutó de trabajar junto a quienes estaban emprendiendo en distintas comunidades en la agencia Pro-Chile .

A pesar de eso, cuenta que sentía una falta en su interior, lo que la impulsó a hacer un alto en su vida y revisar qué estaba haciendo, fue el fallecimiento de su marido. Ahí apareció la oportunidad de incorporarse al equipo de TECHO. Según relata: “trabajar aquí es parte de la convicción que tengo de asumir responsabilidad con los más desposeídos”.

La Directora Ejecutiva visitó la oficina de TECHO en Honduras, la más nueva de todas. Fue su primera visita a una oficina de la organización fuera de Chile. Solo diez profesionales voluntarios lideran este proyecto, y, sin embargo, ya están cercanos a construir la vivienda número mil. “Han ido avanzando a pasos agigantados con pocos recursos” cuenta.

Después de esta primera parada por la realidad latinoamericana, María Isabel se presentó el pasado 9 de mayo en Miami. Fue parte de los expositores en la Conferencia Regional de Latinoamérica, Great Place to Work. En este lugar habló acerca de la labor que ha realizado TECHO tras 17 años de trabajo junto a las comunidades.

La Directora Ejecutiva considera que esta es una organización virtuosa por naturaleza, ya que es un lugar donde la comunicación, el diálogo, la llegada a consensos se da fuertemente por la visión y la misión compartida que existe.

¿Trabajar con voluntarios construye que sea un buen lugar para trabajar?

—Sí, se traduce en trabajar en un lugar que siempre está enfrentando los desafíos. Ellos tienen un fin claro, una movilidad comunitaria que usa la creatividad, que se adapta a los tiempos, que es capaz de enfrentar las dificultades más grandes de una forma positiva. Una que equilibra los conocimientos teóricos con la novedad, la experiencia del trabajo, todo esto lo convierte en un lugar tremendamente positivo para trabajar.

¿Qué has podido descubrir de TECHO en este tiempo que llevas trabajando?

—Descubrí la profundidad que tiene TECHO, al ser una organización presente en 19 países de Latinoamérica y, en uno de cada cuatro asentamientos en Chile. Jóvenes de distintas nacionalidades y culturas se enfrentan a un desafío con una única misión: generar un cambio social. Todos ellos trabajando en un mismo equipo en busca de una salida para el continente.

La experiencia de María Isabel con los voluntarios ha sido enriquecedora, pues se ha encontrado con jóvenes apasionados, exigentes, entregados y dispuestos a dejar parte su tiempo para dedicarlo al trabajo en conjunto con los pobladores. “Se ven caminos de esperanza, de solución, en los cuales todo este grupo cree y se compromete”, añade.

Superar la pobreza en América Latina, abrir caminos para generar oportunidades y así poder crecer, evolucionar y sustentarse. Todo esto es parte del compromiso de los voluntarios, según indica María Isabel.