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Multiexpresión de Sentidos y Vida:

“Cuando voluntarios de TECHO llevan 9 años en un barrio, el Equipo de Comunidad cambiante pero constante llega a una madurez en la que los voluntarios se sienten capaces de proponer, porque son capaces de entender las soluciones a largo plazo de las necesidades que una Mesa de Trabajo con tanto esfuerzo reconoce. La comunidad de Laureles no es la primera, ni será la última en utilizar el arte como herramienta sanadora y resignificadora para los jóvenes, porque los niños que llegan a participar en nuestro programa de Educación Para la Paz, aunque vivan realidades duras, son capaces también de construir mundos de fantasía, habilidad que los jóvenes rápidamente olvidan.

Laureles es uno de los primeros barrios en los que TECHO se propuso trabajar con los jóvenes de la comunidad, a los que logró acercarse por medio de los niños de Educación Para la Paz. Abriendo paso desde allí, los hermanos mayores de esos niños en menos de dos reuniones evidenciaron que el camino era el arte, el cual abarcaba su universo de tatuajes, grafitis y hip hop. Eso que tanto les molestaba a sus papás porque “era de vándalos” era a su vez, la herramienta para expresar su mensaje; un mensaje de inconformidad, pero también de paz.

Fue así como con “El hermano de Daniela”, ahora Michael A.K.A. Mike, el primero en creer en la posibilidad de hacer algo con los demás jóvenes del barrio, empezamos a hacer reuniones y a organizar un grupo de trabajo que reunía jóvenes, voluntarios, coordinadoras y profesores de arte. Estructuramos el proyecto, el cuál tendría 4 clases teórico-prácticas, 3 grupos de trabajo, 2 salidas de campo y un proyecto final que se expondría como cualquier galería de arte respetable y el que mejor lo hiciera ganaría un incentivo para seguir con su hobby.

Nunca importó la técnica, se trató siempre del talento y de las ganas de aprender, no se valía decir que no sabía dibujar porque las opciones eran infinitas: fotografía, pintura, óleo, carboncillo, video, escultura, poesía. Multiexpresión, cómo se llamó el proyecto, se caracterizó por algo y fue por enseñarle a los chicos a soñar siempre en grande, pero desde adentro. Por eso, los procesos de conceptualización fueron impecables y se sumergieron en experiencias como: la constante parálisis del sueño, la dificultad para salir de las drogas, el consumo excesivo de plástico y la huella que deja el ser humano en el mundo, entre otros.

Desde el inicio, se les repartieron las cargas del proyecto a los jóvenes para que entendieran que la gran meta no era la exposición sino el empoderamiento para la autogestión. Así los jóvenes fueron capaces de apropiarse de su territorio e idearon una primera actividad que fue una caminata al Páramo de cruz verde, antiguo camino construido por los indígenas en la parte alta de su barrio. Con esta actividad se recaudaron los fondos para comprar los primeros materiales e iniciar las clases.

Durante el proceso todos los jóvenes fueron creciendo y convenciéndose de sus propias capacidades, conocieron artistas en Río Laboratorio que les enseñaron que el arte además de ser un hobby es una profesión e incluso Michael terminó siendo uno de los líderes representantes de Colombia en el encuentro latinoamericano de TECHO en Argentina CiudadesXJóvenes. El grupo completo se empoderó y trabajaron muchas veces juntos para lograr las metas de sus proyectos, cambiaron una rutina de ciclos sin cerrar, carreras sin acabar, acueductos sin terminar, calles a medio hacer y padres sin regresar; a una rutina de cumplimiento constante de pequeñas metas para un propósito que culminó en una exposición en Cantera, un famoso café del Parkway bogotano con una asistencia de más de 50 personas.

Cuando un grupo de voluntarios se propone localizar los aliados de un proyecto de esta magnitud se encuentra con personas como Ricardo Gaitán y Juan Sebastián Cortés, que fundaron Cantera café pensando en que mas allá de ser un espacio para pasar la tarde y comer, sirviera a la comunidad, que fuera un espacio para el desarrollo de la creatividad y de nuevos talentos, y fue así como donaron el espacio que sería después la galería. Los voluntarios se dieron cuenta que estaban rodeados de personas maravillosas dispuestas a apoyar las causas de sus amigos, hijos, primos y empleados y fue así como Raúl Vasquez gerente de City Park y Elena Piñeros gerente de mercadeo de Showplace hicieron las donaciones de las enmarcaciones y premios.

El 16 de diciembre fue un día inolvidable para toda la comunidad de Laureles, en un solo espacio estaban los 9 jóvenes expositores, su familia, sus amigos, los mentores, voluntarios, artistas, clientes frecuentes y hasta Huertopía, el colectivo más grande de defensa del territorio de San Cristóbal Sur. En un espacio de 4 horas que requirió 14 meses de trabajo se vivió una experiencia multisensorial en la que los asistentes podían ver las obras, interactuar con los artistas, presenciar un performance, pasar por la sala de videos, almorzar, tomarse un café y concluir con una chicha.

Los jóvenes participantes del proyecto se fueron con mucho más que un premio o un diploma, se fueron con rostros cambiados, ciclos cerrados y metas logradas que los empoderaron a generar su propio colectivo de arte. Los mentores y voluntarios cerraron el año con la satisfacción única que genera un voluntariado y es la de expresar el amor común más esencial que hay en todas las personas a través de apoyar al desconocido sólo por el simple hecho de sentirse agradecido y con deseos de dar.

El equipo de Laureles reitera su más sincero agradecimiento a todos los participantes de este proyecto que empezó como una idea que fue posible porque ustedes creyeron que era posible realizarla, deseamos que este sea el primero de tantos proyectos que los jóvenes puedan autogestionar y que sirva de ejemplo para su replicabilidad en otros lugares.”

Redacción: Melisa Moreu y Camila Prieto

Hipervínculos:
Cantera: https://www.facebook.com/canteracafework/
Citypark: https://www.citypark.com.co
Showplace: http://showplace.com.co
Huertopía: https://www.facebook.com/colectivahuertopiafucha/
Río Laboratorio: https://www.instagram.com/riolaboratorio/

Laboratorio de Jóvenes:

«Cada niño, cada joven, cada adulto, siempre tiene algo que decir; esta vez, el turno es de los jóvenes líderes comunitarios. Laboratorio de Jóvenes es el espacio donde no tendrán que elevar su voz para ser escuchados, donde se reconocerán y serán reconocidos, y donde se unirán fuerzas y voluntades para desarrollar resiliencia y empoderamiento colectivo».
Equipo laboratorio de jóvenes 2016.

«Los procesos comunitarios no son para cualquiera, requieren templanza, unión y sobre todo perseverancia. Por ende, es admirable conocer, y sobre todo compartir con dos personas que le apostaron a una meta clara pero compleja: un Laureles mejor. Con sonrisas, serenidad y mucho amor Camila Prieto y Melisa Moreu consiguieron unir y convencer a todo un equipo de que esa meta más que utópica era necesaria. A través de este sueño que representa Multiexpresión, lograron abrir espacios de participación juvenil que parecían inaccesibles, permitiendo que todo un grupo de la comunidad pudiera manifestarse a través del arte de formas completamente genuinas desde su interior. Fue un proceso de más de un año que verdaderamente trajo para cada uno de los jóvenes participantes alegría, conocimiento y experiencia. Los mayores agradecimientos por dejar todo su esfuerzo y alma en esta gran causa, por enseñar desde el ejemplo y por domingo a domingo subir con el mayor compromiso. Sus compañeros y amigos nos comprometemos a seguir luchando por este propósito que nos mueve a todos. ¡Gracias totales!».
El Equipo Fijo de Comunidad de Laureles.