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POR REFERENTES DE BARRIOS POPULARES DE ARGENTINA.

Los días 17, 18 y 19 de agosto de 2019 en la ciudad de Buenos Aires,  se reunieron más de 70 referentes comunitarios de las provincias de Salta, Tucumán, Misiones, Corrientes, Chaco, Neuquén, Río Negro, Santa Fé, Buenos Aires y Córdoba, en el marco del 8° Encuentro de Referentes Comunitarios de TECHO en Argentina. Su objetivo fue fortalecer el rol de los/as referentes comunitarios de los asentamientos populares del país, mediante espacios de formación, reflexión e intercambio teniendo como foco la promoción de los derechos humanos y el liderazgo comunitario. 

Como referentes de los barrios populares, hemos asumido históricamente el trabajo de construir nuestro territorio, con todas las dificultades que eso requiere, pero también con la urgencia de poder vivir dignamente. Hemos dedicado incontables horas de trabajo comunitario, que no han sido reconocidas y sin embargo, no hemos bajado los brazos. 

Queremos manifestar con firmeza y claridad, que coincidimos en la urgente necesidad de ser reconocidos como sujetos de derechos por los diferentes actores del Estado. Necesitamos que sean garantizados los derechos que nos corresponden por el simple hecho de haber nacido, sin importar nacionalidad, género, edad, ni ninguna otra característica. Entendemos que muchos derechos de los que somos titulares, están siendo vulnerados constantemente, al encontrarnos viviendo en barrios donde el acceso a los servicios básicos es informal, la infraestructura inadecuada y la tenencia de la tierra insegura. En definitiva, en una situación de emergencia constante.

Parece una contradicción que en nuestro país, donde están vastamente reconocidos  los derechos a la vivienda y a un hábitat adecuado en nuestra Constitución Nacional y otros instrumentos legales, su cumplimiento esté muy lejos de ser perfecto. 

Por otro lado, encontramos un Estado que no escucha nuestros reclamos y propuestas. Nos discrimina y considera “ciudadanos y ciudadanas de segunda” por no contar con un título que avale nuestra propiedad sobre la tierra que habitamos,  argumentando que no pagamos impuestos, como si esto fuera un requisito para poder conversar con las autoridades. Paradójicamente, mientras en Argentina millones evaden impuestos, aquí estamos los y las referentes de los barrios populares diciendo “queremos tener DERECHO a pagar impuestos”. 

También resulta irónico que nuestros saberes no sean reconocidos ni tenidos en cuenta a la hora de planificar, diseñar y ejecutar proyectos para nuestras comunidades. Sin embargo, somos las primeras personas a las que el Estado recurre ante situaciones de emergencia o hechos que se suceden en el barrio. Se nos utiliza como contacto con el resto de vecinos y vecinas, como propagadores de mensajes bajados desde el gobierno hacia la comunidad o para convocar a distintos espacios, sin contemplar horarios, días de descanso ni cuestiones personales. 

Por otro lado, queremos dejar en claro que las personas que habitamos los barrios populares aspiramos a tener seguridad en la tenencia de nuestro suelo, para poder dejar de pensar en el corto plazo y planificar nuestras vidas y nuestras familias a futuro, estando seguros/as de que ese será el lugar donde nos desarrollemos. Queremos un título que nos permita dejar el bien en herencia a nuestros hijos e hijas, dándonos tranquilidad y mejorando nuestra calidad de vida. 

Frente a esta situación, además en Argentina no se ha designado a ninguna persona a cargo de la Defensoría del Pueblo desde hace 10 años. Es decir que el organismo que debería acompañarnos en la defensa de nuestros derechos se encuentra sin conducción, reduciendo las capacidades de acción del mismo a un mínimo nivel, impidiendo, por ejemplo, iniciar procesos necesarios para la solución de nuestra problemática.

Ante este diagnóstico proponemos las siguientes líneas de acción:

  • Gestión de títulos de propiedad para los/as habitantes de los barrios populares, que nos permitan tener seguridad en la tenencia, poder pagar impuestos y acceder a los servicios e infraestructura necesaria para poder tener una vida digna en un hábitat adecuado. En este sentido, esperamos que dicho título reconozca los años que llevamos viviendo en la tierra que reclamamos. 
  • Creación y/o consolidación de espacios de trabajo articulados entre quienes habitamos los barrios populares y las autoridades de los gobiernos.  Buscamos el fortalecimiento de la relación entre ambas partes, a través de un trabajo conjunto que respete los intereses, prioridades y tiempos de la comunidad, con funcionarios/as presentes en el territorio.  

Con este fin, ponemos a disposición los espacios ya existentes en nuestras comunidades, a los que proponemos sumar más actores de diversa índole.

Creemos que la organización y la participación comunitaria son claves para la integración sociourbana de nuestros barrios y esperamos que se vean fortalecidas a través de la implementación progresiva de soluciones para nuestras problemáticas.

  • Reconocimiento del trabajo social llevado adelante por las y los referentes comunitarios. Este trabajo no es simple amor y compromiso con nuestra comunidad. Es trabajo no remunerado, horas que quitamos de nuestras vidas personales para poner a disposición del bienestar de nuestros vecinos y vecinas, así como para el desarrollo de nuestros barrios. 
  • Designación de una persona para la dirección de la Defensoría del Pueblo. Exigimos que la persona elegida conozca y represente los intereses de los sectores vulnerados. Además, queremos que la Defensoría reconozca a la Mesa Nacional de Barrios Populares y sus instancias locales como interlocutores en materia de integración sociourbana de las villas y asentamientos.

Nos comprometemos a agotar todas los mecanismos formales para realizar reclamos y propuestas a los gobiernos  y a informarnos sobre todos los derechos y obligaciones que tenemos. 

Sabemos lo que queremos para nuestros barrios. Los venimos construyendo, con organización popular y lucha colectiva. Queremos seguridad y futuro para nuestras familias. 

No daremos ni un paso atrás hasta que la ciudad sea para todos y todas. 

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