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Rompecabezas del rol de la juventud en la movilización social: Descubrir, reconocer y empezar a hacer.

Laura Paola Piña P.

Nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político


Hannah Arendt

Hablar sobre participación y el rol de la juventud en la movilización social puede tener (como todo) distintos matices. Sin esperar ser disruptiva, compartiré lo que me suena cuando me nombran estos temas; desde una experiencia un poco corta pero que la he divido en 3 etapas: descubrir, reconocer y empezar a hacer

Descubrir fue una etapa que viví en el año 2017, empecé a ir al barrio. No era mi primera vez, pero sí la primera organización que me exigía una permanencia mínima de 6 meses. Debo reconocer la frustración al querer hacer mucho pero no saber cómo. Allí entendí que el rol era formarme para servir mejor, ahondar sobre los procesos comunitarios bajo una premisa “el trabajo por el otro también requiere excelencia”. 

Luego de esta etapa, para el año 2018, vino el proceso de reconocer lo que “yo” como individuo puedo aportar a la causa.  Busqué ponerme la mejor camiseta para trabajar desde el territorio, sin saberlo todo, pero con lo mínimo para andar y aprender desde la construcción colectiva. Creo que esta ha sido una etapa bastante rápida pero también sumamente gratificante, en este punto entiendo que no basta con ver, conversar con los vecinos en el fin de semana sino que también es imperante alzar la voz, llevar eso a otras personas: equipo de comunidad, coordinadores, directorio; velando para que el mensaje, además, no se pierda en el camino. Esas ganas que inflaron mi corazón, eran como una sinfonía cuando se encuentra en su momento clímax, así me dispuse a contagiar a otros jóvenes en mi universidad y entonces creo haberme acercado a entender el rol de la juventud en la movilización social. A finales de ese año tuve la oportunidad de asistir al Campus Urbano organizado por TECHO en Argentina, todos los signos que había entendido en algunas comunidades de Venezuela, se multiplicaron, crecieron en número e intensidad; es en ese momento cuando asumo conscientemente el reto de empezar a hacer

Como jóvenes siempre escuchamos que tenemos un rol trascendental y que la sociedad confía en nosotros, por eso además somos muchas veces la cara de los movimientos sociales. No creo en fórmulas mágicas, pero si hoy alguien me pregunta por el rol de la juventud en la movilización social, sin duda alguna diría: descubrir, reconocer y empezar a hacer. Es ese el mantra que a mí como joven me mantiene unida a otros más que con propósito trabajamos por la construcción de una mejor sociedad. Hay que salir del encierro, adentrarse en la esfera pública para poder conocer la necesidad, latente, vigente y con un demandante sentido de urgencia de nuestras raíces locales. 

Ojalá entonces que nuestro rol no se limite únicamente a una protesta, porque cuando hablamos de movilización social el trabajo es sistemático, complejo, arduo que requiere compromiso. Conocí la filosofía de Hannah Arendt después de uno los periodos más complejos de protestas en Venezuela en el año 2017, ella decía que nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, entonces trabajemos juntos por ella y así también sin duda alguna, seremos un poco más felices. 

Laura Paola Piña P. | Voluntaria, Velezuela


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