TECHO
21 enero, 2018

Derechos Humanos: por todos, con todos, entre todos

Uno de los avances que nuestra agenda contemporánea de derechos ha visto como grato y deseable es el lugar que se le ha dado a la defensa y la promoción de los Derechos Humanos. Derechos que son inherentes a la persona humana (y por tanto no negociables), y que deben estar en la base de la construcción de cualquier orden social.

Muchas voces se han alzado en su defensa y reivindicación buscando poner el tema en el tapete de la agenda política: organizaciones sociales, partidos políticos, e incluso el mismo aparato estatal. La respuesta ha sido favorable desde diversos sectores de la sociedad, y hoy existe consenso general en que este tema no debe ser descuidado ni desatendido.

Sin embargo, y aunque los avances han sido muchos, como sociedad uruguaya y latinoamericana aún nos resta mucho por avanzar y conquistar en materia de derechos humanos. La realidad de los asentamientos urbanos irregulares y de sus pobladores es un caso claro del flagelo a los derechos humanos de tantos y tantas compatriotas que viven en una situación de violencia estructural sostenida en el tiempo.

En este sentido, las organizaciones vinculadas al voluntariado son en gran medida las que hoy dan la batalla en terreno día a día y semana a semana, en la búsqueda por la reivindicación de los derechos básicos de aquellos que han sido olvidados. La consciencia y la indignación, que se plasman en la acción, son los motores que mantienen vigente este camino.

Pero este desafío no puede llevarse a cabo de manera aislada por parte de una única organización o fracción social, que se embandere cual paladín de la justicia en una lucha heroica en solitario. No, eso no define al accionar del voluntariado, el cual parte de una base de trabajo en conjunto, buscando siempre tender puentes y estrechar vínculos.

El trabajo en conjunto con todos los actores e integrantes de la sociedad es clave en la persecución de esta causa, bajo la idea de que únicamente un verdadero cambio social es posible si en su seno se agrupan todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que aún sueñan y creen en un mundo más humano y fraterno.

Así, se ha de apuntar a trabajar con todos y todas. Organizaciones de la sociedad civil, aparatos del Estado, instituciones religiosas de todos los credos y confesiones, empresas y actores de la actividad privada, y sin lugar a dudas, tantos hombres y mujeres de a pie que con su consciencia y su accionar cotidiano vayan gestado una nueva sociedad que contemple y ponga en el primer lugar de la agenda el trabajo constante por superar  un orden social injusto.

La invitación está planteada. El cambio comienza hoy y nos compromete a todos. La urgencia demanda una respuesta firme y clara. ¿Estaremos preparados como sociedad para seguir avanzando en materia de derechos humanos? Creo que sí, y que sin dudas este avance deberá ser por todos, con todos, y entre todos.

 

Matías Leguizamo

Voluntario de TECHO

Área Formación y Voluntariado