TECHO
16 diciembre, 2017

Proyectos de Infraestructura Comunitaria

El hábitat involucra más que una vivienda, es un territorio donde sus características son adecuadas para la vida y el desarrollo de las comunidades. Entendiendo ésto, podemos decir que apuntamos a un hábitat apropiado, donde todos los elementos que lo componen ayudan al pleno desarrollo de las familias en el ejercicio de sus derechos. Como por ejemplo el acceso a los servicios básicos, agua, luz y saneamiento, pero también el acceso a la tenencia de suelo seguro, a una vivienda digna que permita cobijo y seguridad, espacios de recreación donde se promueva el desarrollo cultural y social.

En TECHO entendemos los Proyectos de Infraestructura Comunitaria (PIC), como un conjunto de actividades orientadas a resolver necesidades particulares de una comunidad, presentes en su entorno físico habitable. La ejecución de estos proyectos generan estructuras u obras físicas que contribuyen al funcionamiento de la comunidad como organismo social, afectando directamente su hábitat, su modo de interactuar y relacionarse.



Los PICs son identificados desde la comunidad luego de un diagnóstico participativo  que permite identificar, problematizar y priorizar las demandas del asentamiento; a partir de ésto se tangibiliza un proceso de pienso, dónde las capacidades comunitarias se desarrollan y fortalecen, se ponen en juego diferentes tensiones sociales que hacen que la comunidad se organice y en conjunto llegue a un consenso, tomando una decisión representativa de toda la comunidad.

Los proyectos de infraestructura contribuyen a la mejora de las condiciones del hábitat,  pero esta mejora no sería sostenible en el tiempo sin un proceso comunitario que lo respalde. Por eso decimos, que proyectos de hábitat y el desarrollo comunitario son corresponsales.

Este 25 y 26 de noviembre estuvimos trabajando en conjunto con voluntarios y vecinos en cinco asentamientos de Montevideo, dónde se ejecutaron cinco proyectos diferentes que se adecuaban a las necesidades identificadas por las comunidades. Ésto conllevó un gran despliegue logístico y un pienso muy grande desde la gestión de los equipos hasta los materiales que cada proyecto necesitaba. Los buenos resultados de las jornadas fueron el fiel reflejo de un trabajo interdisciplinario.

En lo personal, encuentro estas jornadas de gran aprendizaje para la comunidad y jóvenes que participan, donde ambas partes se encuentran, comparten y aprenden unos de los otros. Para las comunidades ver el proyecto ejecutando y finalzandose, es un trampolín y un impulso a seguir trabajando en grupo y para el desarrollo de todo el asentamiento. Para los jóvenes voluntarios conocer e involucrarse con una realidad ajena, los hace reconocer y empoderarse en la lucha por la reivindicación de derechos, promoviendo la conciencia y la acción social. Los jóvenes no podemos ser indiferentes a la realidad que nos rodea, debemos reflexionar sobre la misma y tener convicción de que con la acción logramos el cambio de muchos uruguayos que viven en situación de vulnerabilidad.

 

Mara Fleitas

Directora de Desarrollo de Hábitat