TECHO
24 enero, 2017

RD participa en informe de TECHO sobre rol de la organización y autogestión para la supervivencia de las poblaciones en asentamientos humanos de América Latina

 

En el marco de la semana en la que se conmemora el Día Mundial del Hábitat, la organización TECHO Internacional busca destacar la prioridad que deben implicar los asentamientos informales en América Latina. Según ONU Hábitat son 104 millones las personas que viven en zonas urbanas y residen en un asentamiento informal. “En América Latina debemos hablar de desigualdad. Los asentamientos informales son la manifestación más clara de esto. Allí se encuentra la población que ante la imposibilidad de pagar su lugar en la ciudad formal, se ve obligada a vivir en una villa, favela, campamento o tugurio con ausencia o acceso irregular a servicios como agua, luz y saneamiento, con la incertidumbre de los desalojos, por mencionar algunos”, señala Juan Pablo Duhalde, sociólogo y director de áreas sociales de TECHO Internacional.

Es por esto que a pocas semanas del inicio de la Tercera Conferencia sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible de las Naciones Unidas, Hábitat III, TECHO presenta el informe Desde el territorio. Estudio de caso en seis asentamientos informales de América Latina. La investigación recoge la experiencia de los asentamientos ubicados en Chile, Haití, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Uruguay. “Resulta interesante ver cómo a la realidad del asentamiento le atraviesa la realidad coyuntural, lo que pone de manifiesto las principales debilidades así como los esfuerzos del país en dimensiones como el acceso a servicios básicos, vivienda, salud, por mencionar algunos. Pero más allá de esa diversidad, se encuentra una realidad común que es la de autogestión y organización. En una situación de exclusión, en la autogestión y organización se dirime la supervivencia de la comunidad”, explica la socióloga María Jesús Silva, directora del Centro de Investigación Social de TECHO Internacional y coordinadora general del informe. “Esta investigación busca dar un paso más allá y desentrañar cómo es vivir en el asentamiento y cómo se concreta esta organización de diferentes maneras, con sus logros y dificultades”, amplía.

Del informe se desprende cómo en estos esfuerzos se prioriza la obtención de servicios básicos, fundamentalmente agua y energía eléctrica, el acondicionamiento del suelo donde se reside y la realización del trabajo comunitario para la concreción de los más diversos proyectos. Estos esfuerzos habilitan a la generación de redes entre los que se incluyen organizaciones de la sociedad civil, organizaciones o instituciones religiosas y el mismo Estado. Labor que se sobrepone incluso a los bajos niveles de confianza en el vecindario, cuando esto ocurre, porque siempre guarda como pilar común el valor de la comunidad. Tal como señala una de las entrevistadas, Yajaira Rosario, del asentamiento El Progreso en República Dominicana: “La comunidad es como una familia (…) juntos tenemos que luchar por lo que nos corresponde (…) porque una familia no arregla los problemas sola”.

Una petición a los presidentes de América Latina

Con el fin de convocar a los representantes gubernamentales que formarán parte de esta instancia que se desarrollará en Quito, Ecuador, líderes y lideresas de diferentes comunidades en situación de pobreza, junto con TECHO, lanzaron una petición a través de la plataforma Change.org, en el que exigen a los presidentes de América Latina el compromiso y soluciones permanentes para los asentamientos informales. A esta petición se puede adherir toda la ciudadanía a través de www.techo.org/firma

“Para hacer la diferencia, Hábitat III debe visibilizar la realidad desigual de las ciudades y acordar revertir las causas que la reproducen. No es sólo responsabilidad de los gobiernos, pero es de destacar que son un actor fundamental en la creación de espacios que permitan acordar las acciones, programas y políticas coherentes, eficientes y efectivas”, señala Duhalde. “Es un llamado a la urgencia de cambiar esta realidad desigual, pero también a la necesidad y el deber de hacerlo junto con quienes integran las comunidades que están en situación de pobreza”, concluye.

Link al informe: www.techo.org/desde-el-territorio/