TECHO
23 agosto, 2017

LOS CASTILLOS DE ARENA QUE FORJAMOS EN COMUNIDAD

 

 

 

 

 

 

Cuando recibí la invitación de participar como Jefe de Trabajo para el 3er Encuentro de Líderes de Comunidad, no lo dudé. Sin importar que otro compromiso podría tener, sabía que la ocasión era perfecta para renovar esos lazos con comunidad que hicieron que me uniera a la organización como voluntario. Una de las razones más importantes fue saber que iba a compartir experiencias y momentos con los líderes y lideresas comunitarias.

El encuentro es una instancia con el que TECHO busca potenciar las habilidades de líderes y lideresas, aliados/as claves en nuestro trabajo constante de promover e impulsar el desarrollo comunitario. Es una oportunidad para que se conozcan, escuchen otras experiencias y compartan buenas prácticas; y para nosotros voluntarios/as, ser partícipes de eso también nos deja aprendizajes valiosos. Personalmente, durante esos dos días de encuentro, todo fue una remembranza constante de mis años en TECHO – Perú.

Porque con Carlos Aquino, de Talleres Artesanales (San Juan de Miraflores) recordé la sapiencia con la que muchos jefes de familia me aconsejaron en diversas construcciones.
Porque con Georgina Jacobo, lideresa de 7 de Enero (San Juan de Miraflores) volví a admirar esos gestos risueños que te hacen dejar todos los problemas de lado.
Porque con Alicia Terreros, de la comunidad UPIS Corazón de Jesús (Pachacámac) me di cuenta de que aún existen personas que pueden liderar y que no necesitan cumplir con ese status quo que la sociedad impone.
Porque con Felix (Señor de Qoyllo Ritti, San Juan de Miraflores) y Yanet Moreto (Mirador de los Humedales, Callao) supe que, a pesar del largo camino por delante, siempre habrá gente con todas las ganas del mundo para recorrerlo y hacer suyo ese camino.

Y el aprendizaje más valioso que me llevo es que me reafirmaron la idea que se puede ser líder y lideresa sin necesidad de formar parte de una empresa, tener cierto nivel de instrucción o pertenecer a un nivel socioeconómico determinado; basta saber los esfuerzos que cada una de esas personas hacen día a día para sacar adelante a su comunidad, o al menos intentarlo, para caer en la cuenta de que el liderazgo se manifiesta también a través de ellos/as.

Y lo demostraban también participando en actividades que quizás otras personas no darían tanta relevancia. Armando las carpas del campamento notaron la importancia de actuar siempre en beneficio de todos/as. Construyendo castillos de arena dieron cuenta de que es importante reconocer las capacidades que tiene cada miembro de su equipo y emplearlos por un bien común. Y sin importar la tarea encomendada y lo tedioso que podía ser, siempre agradecían.

Por la oportunidad de estar ahí.
Por tener a TECHO – Perú como un vecino o vecina más de la comunidad.

Y en realidad soy yo quien queda enormemente agradecido porque bastaron esos dos días para darme cuenta que se puede seguir soñando en grande sin importar que el lugar de donde provengas sea pequeño.

Por:
Alejo Bernal
Voluntario de Equipo Permanente
TECHO – Perú