TECHO
29 agosto, 2014

Modelo de trabajo

La intervención comunitaria de TECHO se focaliza en los asentamientos precarios más excluidos, siendo su motor esencial la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios, quienes trabajan para generar soluciones a la problemática de la pobreza. TECHO impulsa un proceso continuo de fortalecimiento de la comunidad, considerando el desarrollo comunitario como eje transversal de la intervención. La fase inicial de la intervención comunitaria, consiste en la inserción en asentamientos precarios y el desarrollo de un diagnóstico en el que se identifican y caracterizan las condiciones de vulnerabilidad de los mismos. Jóvenes voluntarios tienen un primer acercamiento con la realidad que se vive en los asentamientos, trabajando en terreno para el desarrollo del diagnóstico y para impulsar el liderazgo de pobladores que promuevan la organización, participación y corresponsabilidad de la comunidad en todo el proceso. En una segunda fase, como respuesta a las necesidades identificadas en la comunidad, se implementan y gestionan soluciones en los ámbitos de habitabilidad, educación, trabajo y otras que enfrenten las problemáticas existentes. Estas soluciones se desarrollan a través de un trabajo conjunto entre voluntarios y pobladores, potencian capacidades individuales y colectivas de autogestión en la comunidad, e involucran a los jóvenes voluntarios en un proceso de sensibilización y concientización en torno a la pobreza y sus causas, que los lleve a actuar y movilizarse para generar cambios reales. Dentro de esta fase destacamos la construcción de viviendas de emergencia, que responde a una necesidad que es prioritaria y urgente en la mayoría de asentamientos precarios, y que genera vínculos de confianza entre los voluntarios y la comunidad, al ser una solución concreta, tangible y realizable al corto plazo. La vivienda de emergencia de TECHO es un módulo prefabricado de 18 metros cuadrados, que se construye en dos días, con la participación masiva de jóvenes voluntarios y familias de la comunidad. El proceso de construcción genera un encuentro entre estas dos realidades, promoviendo una reflexión crítica y propositiva frente a la pobreza. Este proceso se realiza con un enfoque comunitario, que promueve la organización y participación de la comunidad. Profundizando este proceso de fortalecimiento de la comunidad, se implementa la Mesa de Trabajo, instancia de reunión, diálogo y discusión entre líderes comunitarios y jóvenes voluntarios, en donde se  identifican posibles soluciones a las necesidades prioritarias. TECHO se enfoca en la implementación de planes de educación; planes relacionados al trabajo y el fomento productivo, tales como capacitación en oficios básicos y entrega de microcréditos para el desarrollo de emprendimientos; y busca la vinculación a redes para poder desarrollar otros programas que respondan a los objetivos de las comunidades y contribuyan a la generación de soluciones integrales. Como tercera fase de la intervención, se promueve la implementación de soluciones definitivas en los asentamientos precarios, como la regularización de la propiedad, servicios básicos, vivienda, infraestructura comunitaria y desarrollo local. TECHO articula y vincula pobladores de asentamientos organizados con instituciones de gobierno para exigir sus derechos.