TECHO
19 noviembre, 2017

Un Millón Ejerciendo Ciudadanía

Durante el 2017 TECHO cumple 20 años de trabajo en América Latina, esto se ha logrado gracias al trabajo en conjunto de vecinos y voluntarios, lo que representa la unión por la búsqueda de una sociedad más justa.

TECHO es una organización que se moviliza a través de jóvenes que vienen de distintas partes de Latinoamérica, 1 millón de jóvenes que se han permitido soñar a la par de los vecinos, que han tomado a las comunidades y asentamientos como propios y que han trabajado con el fin de promover iniciativas que colaboren con la sociedad de manera social, económica y política, con el fin de mejorar la calidad de vida de los pobladores y empoderar a los vecinos para que auto gestionen dichas iniciativas.

“Un millón de voluntades en Latinoamérica representa que los latinoamericanos estamos llenos de utopías y de sueños y que al fin de cuentas, cuando uno entra a un voluntariado entra a un sueño, aunque ese sueño parece imposible, sigue luchando para llegar hacia él…”

Balam Say

Balam Say, Coordinador de Formación y Voluntariado de la Sede Quetzaltenango, comparte que el Millón de Voluntades movilizadas en Latinoamérica representa que a pesar de que más de la mitad de las personas en Latinoamérica viven en situación de pobreza, hay personas que están conscientes de la realidad y dan su tiempo para cambiar esta situación.

Es importante para TECHO, reconocer que para el crecimiento y la construcción de la organización es indispensable el trabajo de los voluntarios y voluntarias que, junto a los vecinos, actúan en 19 países diferentes, son jóvenes que enfrentaron la realidad, que tomaron su indignación y decidieron transformarla en acciones y procesos que ahora permiten trabajar para el desarrollo en 634 comunidades y asentamientos, en Latinoamérica, 32 de ellas están en Guatemala.

Balam comparte que el voluntariado es el alma y el espíritu de TECHO, porque es lo que le da vida a cada proyecto, pues TECHO es la herramienta y los voluntarios materializan el sueño, las expectativas, los proyectos en las comunidades y asentamientos.

Para Paolo Marsicovetere ser voluntario “…es como poder adoptar un sueño para tener un mejor país, un mejor mundo, donde todos puedan gozar de los mismos privilegios y de la mismas oportunidades y que todos puedan salir adelante”, él es una de las más de 20 mil voluntades que han participado en Guatemala, que por medio del ejercicio de su ciudadanía, ha formado parte de historias que transforman a la sociedad.

A través del voluntariado en TECHO, 1 millón de jóvenes ha tomado el papel de ciudadanos, interviniendo de manera social y política en su país, asumiendo la realidad local, aceptando que las problemáticas en los asentamientos y las comunidades son problemáticas de la sociedad. De acuerdo con Paolo, al llegar a una comunidad, conocer y relacionarse con las personas que viven en ella “…te sentís de que ya sos parte, llega un punto en el que ya no podes hacer distinción entre ellos y uno, sino que ya superas en términos de “nosotros”, y queremos que todos nosotros salgamos adelante (…) espero que algún día, a través de lo que estoy aprendiendo y me está enriqueciendo de estas personas, poder llegar a hacer algo mucho más grande y que nos ayude a todos nosotros a salir adelante”.

Por otro lado, es importante resaltar que el voluntariado en TECHO se trata de la unión entre personas que vienen de distintas partes, cuyas realidades son diferentes, pero que al trabajar juntos se vuelve una misma, ya que la voluntad no tiene fronteras, deja a un lado las diferencias y aprovecha las similitudes, con el fin de fortalecer la empatía y el trabajo en equipo.

Matilde Alonso, vecino de la comunidad Las Mercedes, El Jocotillo, Villa Canales, se ha unido al voluntariado de TECHO, trabaja hombro a hombro con los demás voluntarios y voluntarias en la Mesa de Trabajo de la comunidad. Mati considera que “…ser voluntario significa ponerse en el lugar de la otra persona que realmente lo necesita, y yo desde mi punto de vista poder ayudarlo, esforzarme por estar con ellos en todo momento”, su motivación para unirse a TECHO como voluntario fue saber que todos podemos ser parte del cambio en la sociedad, ya que conoce las necesidades que hay dentro de las comunidades.

Mati ha participado como vecino y voluntario en proyectos que permiten el desarrollo de su comunidad

La diversidad dentro del voluntariado construye y nos construye, promueve el trabajo en equipo entre voluntarios, voluntarias y vecinos, formando una gran familia, para Mati eso representa la estrecha relación que tiene con los voluntarios de la Mesa de Trabajo en Las Mercedes “es tan buena familia, que nos ha llevado a hacer proyectos más grandes, de tanto compartir y sufrir juntos, uno se da cuenta de que necesitamos esto… para mí, son mi familia”.

En Guatemala, por medio del trabajo entre vecinas, vecinos, voluntarias y voluntarios, desde el 2008 se ha logrado ejecutar 52 proyectos de infraestructura, capacitaciones y oficios, de salud, educación, entre otros. Mati cuenta un poco del trabajo en Las Mercedes “…hemos logrado varios proyectos, una guardería un taller de corte y confección y entrega de eco-filtros…”. Sin embargo, lo que él quiere resaltar es que se ha logrado un grupo de vecinos bien organizados, liderazgos comprometidos y que hay vecinos que están de pie, dispuestos a mejorar el estilo de vida en el que un día nacieron, resalta que “…ser voluntario y estar con TECHO, me ha aportado bastante, y ha cambiado a personas y ahora se han hecho muchos logros” y menciona que el ser parte del cambio en su comunidad le permite ver la vida día a día con esperanza, con anhelo y a las personas con amor.

Mati (primero a la izquierda), asistió a la Graduación del Taller de Corte y Confección

“Sé que juntos podemos buscar estrategias, para nosotros, como comunidad poder ir impactando a la misma”

Matilde Alonso

Hoy celebramos que hay 1 millón de jóvenes en Latinoamérica que trabajan en conjunto con los vecinos para transformar la sociedad. El valor del millón de voluntades va más allá de lo que se puede expresar en palabras, representa la unidad de jóvenes y vecinos que han permitido fortalecer lazos y romper cadenas, para que ahora seamos uno solo, caminando a un mismo objetivo, una sociedad más justa, igualitaria y sin pobreza, en donde todos y todas tengan las mismas oportunidades para desarrollar sus capacidades.

“Me da orgullo ser una de esas un millón de personas, me da felicidad saber que hay un millón de personas a mi lado haciendo lo mismo que yo estoy haciendo en este momento y me da esperanza porque es saber que hay un millón de personas más ahora, luchando por un cambio y porque todos seamos felices, que las que había hace 20 años. Sí, me da este sentido de pertenencia y que soy parte de algo mucho más grande que yo”

Paolo Marsicoverete

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