TECHO
25 septiembre, 2017

Historia

En 1997 un grupo de jóvenes comenzó a trabajar por el sueño de superar la situación de pobreza en la que vivían millones de personas. El sentido de urgencia en los asentamientos los movilizó masivamente a construir viviendas de emergencia en conjunto con las familias que vivían en condiciones inaceptables y a volcar su energía en busca de soluciones concretas a las problemáticas que las comunidades afrontaban cada día.

Esta iniciativa se convirtió en un desafío institucional que hoy se comparte en todo el continente. Desde sus inicios en Chile, seguido por El Salvador y Perú, la organización emprendió su expansión bajo el nombre “Un Techo para mi País”.

Luego de 15 años de trabajo, TECHO mantiene operación en 19 países de Latinoamérica y el Caribe: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Además, cuenta con una oficina en Estados Unidos.

Un Techo para mi País El Salvador

Un Techo para mi País El Salvador nació en el año 2001, después de que dos terremotos sacudieran a la nación. La necesidad de proporcionarles viviendas a las familias damnificadas hizo que un joven salvadoreño, estudiante de la Universidad Católica de Chile y voluntario de Un Techo para mi país Chile (UTPMCL), exportara la idea de construir casas temporales. Fue así como propuso a UTPMCL que ayudara a El Salvador.

En colaboración con FUNDEMAS se lograron edificar las primeras viviendas en Cojutepeque. Al mismo tiempo, más de 100 voluntarios universitarios conocieron la realidad que enfrentaban las familias más pobres del país. Fue así como nació
la iniciativa en los jóvenes de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN) para lograr que ninguna familia en El Salvador siguiera viviendo en esas condiciones.

Llevar el ideal a la práctica no fue tan fácil, como se esperaba. El primer reto fue financiar las casas, se complico por el bajo conocimiento y la corta trayectoria que se poseía. La persona que creyó, desde el principio, en el proyecto fue Ricardo
Poma, quien financió las primeras seis viviendas que se construyeron. Esto dio pie a nuevos patrocinadores como empresas y familias altruistas. Estas consolidaron los iniciales años de crecimiento de Un Techo para mi País El Salvador.

El 2005 coincidió el hito de UTPMP de la “casa en el aire” con el huracán Stan y más de mil voluntarios, empresas y ciudadanos se volcaron a las comunidades a trabajar y se duplicó la cantidad de familias beneficiadas. En ese año, Scotiabank decidió dar su aporte permanente a la sociedad por medio de UTPMP. La alianza impulsó el trabajo con las familias más vulnerables de forma permanente. Y en el 2006 se logró implementar el Modelo de Intervención conocido como Habilitación Social. El voluntariado se extendió por las universidades del país. Los jóvenes se comprometieron cada vez más con el país a través del proyecto.

En septiembre del 2007, se escribió una parte dolorosa en nuestra historia. La violencia del país le quitó la vida a nuestro Voluntario de Corazón, Mario Moreno. Fue una persona comprometida y con una alegría contágiale, ahora nuestro empuje y bandera en la lucha contra la pobreza.

Otro aliado que creyó fue TEXACO, levantando una campaña conjunta de gran impacto. En los años 2008 y 2009 la empresa junto a UTPMP-ES ayudo a más de 200 familias y unió a todos sus clientes para lograr esta meta. Los resultados
de las empresas, familias e individuos son tangibles: 1904 familias con techo seguro; 29 comunidades trabajando en Habilitación Social y 100 graduados en capacitaciones de oficios.

Esto tampoco podría ser realidad sin nuestros voluntarios comprometidos, en cifras: más de 6,000 voluntarios movilizados en construcciones y proyectos; 150 trabajando permanentemente con las familias en planes de Habilitación Social, entregando su esfuerzo cada fin de semana.

Ahora somos TECHO

Un Techo para mi País pasó por un período de cambios. De una etapa fundacional, donde la expansión, aprendizaje y adaptación fueron fundamentales en una primera instancia, a una etapa de consolidación, donde la gestión, el impacto y el desarrollo comunitario toman un rol protagónico en el modelo de trabajo.

TECHO El Salvador hasta el 2012 ha construido 2297 y trabaja en 27 comunidades con planes de Habilitación Social como Plan de educación, Plan de salud, Plan Jurídico, Plan Fomento productivo y Banco de proyecto.