TECHO
13 diciembre, 2017

Salarios de hambre para los productores de alimentos

Por: Armando Álvarez

“Todo trabajador tiene derecho a devengar un salario mínimo, que se fijará periódicamente (…) Este salario deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales del hogar del trabajador en el orden material, moral y cultural” – Artículo 38 de la Constitución de El Salvador

En una economía de mercado no se puede discutir la lucha contra la pobreza sin hablar del principal (o único) ingreso de los trabajadores: el salario. En el caso de El Salvador, no basta hablar de salarios en general ya que estos se encuentran diferenciados de acuerdo a la actividad económica que se realiza. El sector agropecuario es el que menor ingreso genera, con un salario mínimo vigente de US$118.20 (MTPS, 2015). Este no logra cubrir la canasta básica alimentaria rural, que representa únicamente una dieta para sobrevivir, y que en el caso de la zona rural no incluye pan francés. Para que una persona con este salario pueda tener lo que en promedio tiene uno de los 160 mayores millonarios del país en riqueza (OXFAM, 2015) tendría que ahorrar su salario durante 60,696 años.

Uno de los principales argumentos para que el salario mínimo se encuentre a niveles tan bajos es la poca productividad del sector. La productividad está muy relacionada con contar con el equipo adecuado para realizar las actividades laborales, ¿qué tan productivos seríamos en nuestros trabajos sin una computadora? En el caso agropecuario únicamente el 3.9% de agricultores cuentan con maquinaria (Cabrera, 2014). Sin embargo, la inversión en maquinaria no corresponde a los trabajadores cuando con su salario no tienen garantizado siquiera cubrir sus necesidades más básicas. Es responsabilidad de los empresarios que “optimizan” los factores de producción.

Mientras existan estos salarios en las actividades agropecuarias no es posible hablar de grandes empresarios. en este sector económico. No es su espíritu “emprendedor” el que está generando ganancias, es la sobreexplotación de los trabajadores. El fin último de la economía es el ser humano. Si esta forma de organizar la producción no es capaz de garantizar mejores ingresos a los trabajadores de este sector, es necesario estudiar y considerar alternativas.