TECHO
21 julio, 2017

María Chila, testimonio tras el terremoto

La noche del 16 de abril era una más para María, ella y  sus dos hijas, cocinaban juntas la merienda, casi siempre la tenían lista a las 7:30, al vivir a lado de su sobrina Loly, a menudo la invitaba  para comer en familia.

María vivía en una casa de dos pisos hecha de ladrillo y cemento, ella, al igual que su tía y sobrina fueron beneficiarias de las viviendas otorgadas el año pasado por una entidad pública. Las tres viviendas compartían el terreno familiar, muy cerca  del río Tabuga.

Eran las 18:58 cuando empezó el terremoto, María les gritó a sus hijas que se ubiquen en las puertas y columnas de la casa, “Por eso es que estoy viva, porque no intenté salir  mientras las paredes se caían a lado de nosotras, una de mis hijas se lastimó, enseguida escuchamos el grito desesperado de mi sobrina Loly, que estaba aplastada por la pared de la sala de su casa, saltamos a verla, junto a los vecinos la llevamos a Pedernales, llegamos, pero en el hospital falleció”.

Gabriela, hija menor de María,  confiesa que su prima Loly antes de morir logró sacar a sus hijos de la vivienda, ella iba atrás y la pared cayó inmovilizando la parte inferior de su cuerpo al instante, Loly dejó cuatro hijos que ahora están a cargo de su padre en Pedernales.

María recuerda lo contentas que estaban ella, Loly y su tía cuando el recibieron las casas, “si sabíamos que esto pasaría, preferiría volver a la casa familiar de caña, era bien humilde pero al menos Loly estaría con sus hijitos hoy”.

María y sus dos hijas sienten mucho miedo de estar cerca de lo que quedó de las tres viviendas, comentan que el suelo se partió en dos y tienen terror de que la tierra vuelva a temblar. Ellas son una de las 10 familias que hoy tienen un nuevo hogar construído este fin de semana, una vivienda de emergencia que se ubica en el terreno que su vecina les cedió. Esta vivienda  les sacó una sonrisa el domingo en la tarde, cuando los voluntarios de TECHO Ecuador le dieron la llave estaba muy agradecida porque ninguna otra organización había llegado antes, pidió que volvamos, que no las olvidemos porque ella nunca se olvidará de TECHO y cada uno de los jóvenes con los que convivió y compartió su historia de vida y su esperanza por salir adelante tras el terremoto.