TECHO
25 septiembre, 2017

Los Pies blancos

Por Juanpablo Verdugo

Es sabido que la exclusión es uno de los principales factores presentes en los asentamientos en condición de pobreza del mundo. Y hablamos de exclusión en todo el sentido de la palabra. Algunos son más afortunados y tienen la posibilidad semana tras semana de estar en las comunidades, con su gente, conversando, empapándose de esa realidad que es tan injusta y podemos palpar la enorme frustración de sus habitantes, quienes pese a sus constantes luchas y esfuerzos, saben que difícilmente sus contextos van a cambiar.

Decir que uno vive en un asentamiento en la actualidad es un suicidio. Es saber que cargarás con el peso de todos esos dedos que te están señalando. Probablemente ese peso hará que camines mirando el suelo, de seguro afectará también a tus hijos(as) y muy posiblemente te acompañará hasta la muerte.

El mundo de hoy da la posibilidad de  opinar de todo y de todos(as), principalmente por la gran cantidad de canales de opinión que existen. Probablemente a muy pocas personas le interese tu opinión, pero hoy está de moda hacerlo.

Aprender, entender, poner y compartir lo que nosotros tenemos, sabemos, al servicio de los demás, son acciones con prioridad. Sabemos que desde que entramos al Kinder comienza la diferencia entre los mal llamados “afortunados” y quienes no.

Quiero detenerme en la comunidad de Martina Bustos, un asentamiento que lleva por nombre quien fuera dueña de importantes extensiones de territorio en Liberia, Guanacaste y que tuvo dentro de sus últimos deseos donar sus hectáreas a las familias que no tenían un hogar, que pasaban por un momento complejo, a quienes mal llaman pobres.

Pero pobres somos todos(as) nosotros(as), porque tuvimos (tenemos) la oportunidad de estudiar, conocer, leer, escribir y nos conformamos con eso: el desarrollo personal. Y se nos olvida que no estamos solos(as) en este mundo, que la concepción del éxito hoy está errada, se enfoca más en ver lo que ganas, cuando en realidad debiese ser por lo que impactas.

América es un continente extremadamente rico, pero a la vez extremadamente injusto y la gran cantidad de asentamientos que existen en la actualidad es una herida que llevamos todos y todas y debemos curar, de lo contrario, con la indiferencia seremos cómplices de esta realidad.

Discriminación 

Cada comunidad tienes sus características. Cada una varía según su ubicación, entorno, clima etc. En el caso de Martina Bustos, la principal característica es el territorio donde se encuentra, puesto que donde están ubicados es en su totalidad piedra caliza, la cual es conocida por su fuerte color blanco.

Es momento de compartir una enseñanza que tuve tras compartir durante el fin de semana pasado en la comunidad. En realidad quiero dar las gracias.

Esto porque son centenares las familias que viven en la comunidad, completamente apartadas de la ciudad, donde los buses pasan con poca frecuencia, hasta tempranas horas, pero vuelvo hacer hincapié en la tierra caliza, puesto que cada persona que viene de Martina Bustos se caracteriza por venir con sus pies blancos producto del polvo.

Esa tan especial característica es la mayor muestra de discriminación, puesto que son señalados por gran parte de la sociedad. Señalados en el hospital, cuando exigen sus derechos básicos (recibir una atención digna) haciéndolos esperar e inclusive denegando su atención.

También al subir a algún bus del transporte público, el conductor o los pasajeros les desvían la mirada, sin pensar el daño que esa acción provoca a los habitantes de la comunidad. Tanta es la reiteración de estas acciones que muchos ya lo consideran como normal.

O en el mismo colegio, entre compañeros excluyen a quien viene con los pies sucios, donde las burlas son cotidianas, pero no saben que sus pies vienen así producto de que tuvieron que caminar kilómetros de madrugada para llegar a la hora, puesto que si esperan el bus no llegarían a la hora a sus aulas.

Trabajo Conjunto  

En estos meses, donde se comienzan a preparar las distintas campañas para elecciones de autoridades locales comienzas los tours en las comunidades ofreciendo miles de cosas que al final de cuentas (y por la experiencia adquirida) nunca suceden, pero eso no quita que las personas sigan tratando de salir adelante.

Hoy la burocracia existente en Guanacaste ha impedido que las familias puedan regularizar sus terrenos y de ese modo poder cambiar su calidad de vida, ya sea con la instalación de cañerías de agua, mejor iluminación, sistemas de drenaje.

Hace algunas semanas, la comunidad, encabezadas por sus líderesas postularon a un FONTECHO para poder mejorar las condiciones de su salón comunal. Durante el pasado fin de semana decenas de personas, en conjunto con los voluntarios(as) de TECHO En la zona realizaron este trabajo que beneficiará a más de 60 niños(as) de la comunidad.

Hoy el homenaje es a los pies blancos, a quienes no dejan de luchar por lo que les pertenece, a quienes trabajan en contra de la corriente para beneficio de todos. A quienes nos reciben en sus casas semana a semana y nos enseñan a que vivir en Latinoamérica es difícil, pero con el trabajo conjunto podemos superar el drama de la pobreza.

Sigamos apoyando y trabajando con los pies blancos de todo el mundo, y dejémonos cuestionar por ellos(as), es la única forma de cambiar la realidad que afecta a nuestro continente.