TECHO
26 agosto, 2016

CHILE PAÍS DE FLOJOS

Por Valentina Latorre, Directora Social TECHO-Chile

 

 

Chile está lleno de flojos. Chile está lleno de pobres. Chile está lleno de pobres que poseen dicha condición, en gran parte, producto de su flojera… o al menos eso reza la última encuesta CEP.

Las papeleras más grandes del país se coluden en un alza de precios que perjudica a la tremenda mayoría de la población. Evidentemente los pobres son los más afectados. ¿Por qué? Porque por flojera no buscaron alternativas más baratas. Esforzados fueron los grandes empresarios que, reunión de trabajo tras reunión de trabajo, tejieron una máquina de colusión que logró pasar 10 años desapercibida.

Las grandes instituciones educacionales de este país, tanto escolares como superiores, cobran mensualidades que superan ampliamente el sueldo mínimo que ganan más de un millón de personas en Chile. Flojos los que no alcanzaron a entrar al Instituto Nacional, al Carmela Carvajal o a algún Liceo Bicentenario. Meritorio trabajo mental para aquellos que descubrieron en la educación un área de negocios de réditos inimaginables.

Atenderse un mal en el sistema de salud chileno es un mal en sí para los bolsillos pobres. Flojos fueron los que no estuvieron atentos para prevenir la enfermedad que los aquejó. Homenaje al ejemplo de meritocracia que significan aquellos esforzados trabajadores que administraron las clínicas, isapres y AFP’s y que vieron en ellas una oportunidad para hacer de la salud el negocio del siglo.

Los proyectos de vivienda social ubicados en zonas centrales de la ciudad, con conexión a transporte público, cercanía a colegios y centros de salud y con casas de material sólido, prácticamente no existen y, si es que los hay, olvídense de que una persona pobre va a poder acceder a él dado el precio del suelo y un subsidio que entra a competir al mercado. Flojo el pobre por no haberse asegurado antes, flojo por no haber construido su propia casa cuando la necesitó, flojo por vivir en un campamento.

Y así suma y sigue: Las AFP, las isapres, el fútbol, los pollos, el confort, el Transantiago, la educación, las clínicas y un infinito etcétera son las razones por las cuales el sistema actual en el que vivimos no tiene pobres por un tema de voluntad y poco esfuerzo.

El obrero de la construcción, la asesora del hogar, la casera de La Vega, el chofer de la micro, la personas del aseo, los de la basura y los repartidores de diario entran, en su gran mayoría, dentro de la clasificación de pobreza. ¿Bajo qué fundamentos vamos a tildarlos de flojos? ¿Cómo tanta sinvergüenzura?

Basta de prejuicios retrógrados, absurdos y vacíos. Aquellos que sigan pensando que los pobres son pobres porque son flojos siéntanse avergonzados de no haber tenido jamás contacto con la pobreza.