TECHO
21 septiembre, 2014

CHILE ESTÁ LLENO DE CRACKS

Por Juan Cristóbal Beytía

 

Durante la semana del 18 al 22 de agosto pudimos ver cómo nuestra cancha dispareja instalada frente al Palacio de La Moneda captó la atención de todos. Esta cancha, inclinada cinco metros, con una mitad superior de pasto y una mitad inferior de tierra, quiso ser un llamado de atención a la sociedad. Era la muestra gráfica de un mensaje claro: “así no es justo jugar”. Los que pudimos tomar parte en algunos de los partidos que allí realizamos, pudimos sentir en carne propia lo difícil que era jugar en el sector desfavorecido. Para nosotros fue una sensación de un día, pero hay miles que toda su vida es cuesta arriba. En definitiva, instalar esa cancha expresó que Chile tiene un gran desafío por delante: superar la desigualdad y la pobreza.

Todo el mes de agosto, en nuestra campaña, dijimos muchas veces que Chile está lleno de “cracks”. Más allá de ser un slogan, es una convicción. Los talentos se reparten por igual en todos lados, sin fijarse en el domicilio, el apellido o los metros cuadrados de nuestros hogares. La inequidad que vive Chile no sólo debe ser un motivo de indignación que nos motive, sino que debe ser también un llamado de alerta a la hora de construir políticas públicas para el futuro. Tiene que ser una fuerza creadora que nos invite a hacer lo posible y lo imposible por entregar posibilidades a aquellos que no las tienen pero que sí las merecen.

Durante este mes de campaña, además de salir a las calles a buscar socios, intentamos también contar a la sociedad de nuestro trabajo. Creemos que es fundamental que la gente sepa lo que hacemos, porque de lo contrario no podremos comprometer a toda la sociedad en este desafío.

La invitación es a tener esperanza en que la equidad es posible. Vale la pena luchar por esto. Pero también estamos invitados a tener esperanza en ese “crack”, en la “Pitbull”, en el “Niño Maravilla”, en el “Rey Arturo” y en la “Reina del Metro Cuadrado”. Confiar en ellos se vuelve fundamental para entender la trascendencia del trabajo de TECHO. Si no nos involucramos de manera vital con las comunidades en que trabajamos, nuestro quehacer en esta institución se volverá pasajero y carente de sentido.