TECHO
23 julio, 2018

Estudio revela que mediaguas de TECHO impactan positivamente en los asentamientos de Latinoamérica

 

  • La investigación presentada por Sebastián Galiani, profesor de la Universidad de Maryland y afiliado de J-PAL, evaluó el impacto del programa de construcción de la vivienda en Uruguay, México y El Salvador.
  • Dentro de los resultados que más destacan está la mejora en la calidad de sus viviendas, en su percepción de seguridad y en la percepción de bienestar que los encuestados tienen de sí mismos.

Santiago, Chile. El pasado 3 de junio, el centro de estudios J-PAL presentó los primeros resultados del estudio “Mejoramiento de la infraestructura habitacional en los asentamientos de Latinoamérica”, que busca medir por primera vez el efecto causal que el programa de construcción de mediaguas de TECHO (antes Un Techo para mi País y Un Techo para Chile) tiene sobre quienes las habitan en campamentos del continente.

Dentro de los resultados, el estudio de J-PAL comprobó en primer lugar, que la satisfacción con la calidad de la vivienda aumentó en quienes participaron del programa de construcción de viviendas con respecto de su grupo de control.

El cambio de estructuras construidas en base a materiales de desecho a módulos de madera en México y Uruguay y una estructura de Zinc en el caso de El Salvador representó un salto cuantitativo relevante. Por ejemplo, en el país centroamericano, la diferencia en la satisfacción de la calidad de los pisos fue un incremento de 38.9 puntos porcentuales un 239,1% con respecto de su grupo de comparación; 12.2 puntos porcentuales en Uruguay (38,8%) y de 10.7 en México (un 19,5% más satisfechos).

Sin embargo, el impacto más relevante se observó en la percepción que los encuestados mantuvieron de sí mismos y sus familias una vez construida la vivienda. La satisfacción con la calidad de vida de este grupo tuvo una variación positiva en 21,1 puntos porcentuales en El Salvador, un 41,7% más que quienes no participaron del programa en su fase inicial, en Uruguay fue de 9,8 puntos porcentuales, un 21,8% más satisfechos que el grupo de control al inicio de la investigación y en México fue de 16,6 puntos porcentuales, un 28% .

En El Salvador además se suma un aumento en la percepción de seguridad. Al preguntar si las familias se sienten más seguras dejando la casa sola, la percepción aumentó en 15.9 puntos porcentuales, lo que se traduce en un aumento de un 26,5%, en relación al grupo de control .

 

 

Ante estos resultados, Cristián del Campo, capellán de TECHO en Latinoamérica, explicó que si bien la medición consideró distintos aspectos, para TECHO es fundamental sumar en el proceso el compromiso que se gesta entre voluntarios y los vecinos de campamentos, villas de blocks y otras comunidades vulnerables. Si bien no se considera como un indicador, el capellán lo menciona como clave la orientación del trabajo que se desarrolla actualmente y que confirma el acertado foco que ha puesto la organización que partió en Chile en 1997 con viviendas de emergencias y en 2006 con soluciones habitacionales definitivas.

 

La medición confirma que las viviendas de emergencia tienen un impacto concreto en la situación de las familias en los asentamientos. Como TECHO en Chile entendimos de manera intuitiva este mensaje y fueron las mismas comunidades quienes nos impulsaron a llevar el modelo que hoy mantenemos”, explicó Del Campo SJ.

 

Ryan Cooper, Director Ejecutivo de J-PAL LAC, señaló sobre el estudio: “Es importante preguntarse si los programas sociales alcanzan los objetivos que se proponen y si tienen un impacto en las vidas de las personas a las cuales sirven. En este caso, el resultado de este estudio es muy importante, porque confirma que el programa de viviendas de emergencia sí está alcanzando su objetivo de proveer un sentido de dignidad y bienestar para quienes las habitan”.

El estudio, que consideró a 896 Familias en México, 698 de El Salvador y 779 de Uruguay, involucró a dos grupos, uno de control que mantuvo sus viviendas y uno que participó del proceso de construcción junto a los voluntarios de TECHO. La investigación se extendió entre 18 y 27 meses por país y consideró dos periodos de encuestamiento y otras pruebas, para identificar el impacto que podría alcanzar en aspectos como los ya mencionados: materialidad de la vivienda, satisfacción con la calidad de vida y percepción de seguridad, así como salud, acceso a bienes, ingresos. En estos últimos, no se observaron cambios estadísticamente significativos.

La organización TECHO, que trabaja en campamentos junto con voluntarios y pobladores de la estos espacios, se sometió a la medición de su programa más extenso, que lleva 16 años implementado en Latinoamérica, hoy se aplica en 18 países y ha alcanzado más de 94 mil viviendas de emergencia a la fecha.

Durante la presentación se firmó un acuerdo entre ambas partes, para generar material de relevancia que incida en políticas públicas relacionadas con la superación de la pobreza. Esto, a través del monitoreo y evaluación de parte de J-PAL a los programas sociales que TECHO realiza en los asentamientos en los que trabaja.

 

 

 

Acerca de TECHO

 

TECHO es una organización de la sociedad civil que busca superar  la pobreza en asentamientos de Latinoamérica, a través de la vinculación entre voluntarios y pobladores.

TECHO opera en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, República Dominicana, Paraguay, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Con la implementación de un modelo de trabajo enfocado en el desarrollo comunitario, la promoción de la conciencia y acción social y la incidencia en espacios de toma de decisión y de Políticas Públicas, TECHO busca construir una sociedad justa y sin pobreza.

 

Acerca de J-PAL:

 

El Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) es una red de profesores afiliados de todo el mundo a quienes los une el uso de evaluaciones aleatorias para responder preguntas claves para la superación de la pobreza. J-PAL busca combatir la pobreza garantizando que las políticas públicas estén basadas en evidencia científica. Esto se logra realizando evaluaciones de impacto rigurosas, formando capacidades en temas de evaluación y generando un impacto en las políticas públicas.

 

Las oficinas centrales de J-PAL se encuentran en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Las oficinas para América Latina y el Caribe se encuentran en la Pontificia Universidad Católica de Chile, desde donde se administran proyectos en toda la región.