TECHO
25 mayo, 2018

El día de TODOS los/as trabajadoras/es

Por Soledad Balán, Directora Regional de TECHO Argentina

 

Para algunos, el 1º de mayo puede ser una fecha más, para otros un día no laborable merecido por tanto esfuerzo. Para los y las habitantes de los barrios populares, un día que marca a fuego recordándoles los derechos que son vulnerados y la realidad del entorno en el que viven.

 

En este día solemos escuchar frases como “el trabajo es dignidad”, “el trabajo es salud” o reflexiones sobre la realización de la vocación. Lamentablemente, no hay nada más alejado, cuando el trabajo se convierte en estrategias de supervivencia, como le sucede a millones  de personas que viven en los 4329 barrios populares de nuestro país. Ellos y ellas para llevar el pan a sus casas revuelven la basura, juntan cartones, trabajan en las plantaciones de limones, de yerba o de tabaco, hacen ladrillos, limpian vidrios en una esquina y realizan esas “changas” que nadie elige, exponiendo su salud, que depende de factores climáticos, recibiendo una baja remuneración, sin estabilidad, sin licencias por enfermedad ni cobertura de salud, ni aportes. Es decir, sin ninguno de los derechos del trabajador.

Cuando vivís en un barrio popular el sólo hecho de buscar trabajo es una odisea. En numerosos casos decir de dónde sos suele ser motivo de discriminación y no tener una dirección con numeración es una complicación más. A eso hay que sumarle caminos intransitables donde los días de lluvia no ingresan los colectivos y que caminar por esas calles te obligan a salir con dos pares de zapatillas y otro pantalón para no estar embarrado.

 

Pese al incumplimiento de sus derechos laborales, sindicales y sociales, miles de laburantes conviven con el estigma de “vagos” o de sólo vivir de planes sociales. El sistema no los reconoce aunque hayan trabajado toda su vida, en muchos casos desde antes de llegar a la mayoría de edad y hasta el último día, por no haber tenido los aportes.

 

Por eso hoy les deseamos un FELIZ DÍA a todas y todos, a los que tienen trabajo formal y a todos aquellos que se inventan sus trabajos, que se organizan para generar sus ingresos.

 

Es nuestro deseo (¿acaso una utopía?) que el próximo Día del Trabajador/a nos encuentre sin empleos precarizados ni informales y también con asentamientos integrados y urbanizados en cada lugar del país.