TECHO
26 abril, 2018

¿Puede el voluntariado contribuir a la superación de la pobreza?

Históricamente el voluntariado ha sido visto y concebido desde una perspectiva filantrópica, como la realización de acciones puntuales que acompañan ciertas situaciones y circunstancias,especialmente de emergencia, y no necesariamente como la participación en acciones que se proponen metas estratégicas vinculadas a la superación de los problemas estructurales de la sociedad. Sin embargo, en los últimos años este concepto ha comenzado a reinventarse y hoy en día son muchas las transformaciones que se han logrado gracias a movimientos de voluntariado. Ejemplo de ello son: organizaciones de base  y comunitarias que luchan por el derecho a la tierra, el movimiento de los indignados, legislación medioambiental, cambios educativos, políticas de salud, y políticas de inversión social en muchas comunidades y países.

En TECHO creemos que el voluntariado  puede contribuir a la superación de la pobreza en tanto se conciba como un mecanismo de toma de conciencia crítica propositiva, de participación ciudadana y de incidencia en política, esta última entendida en su sentido más amplio. Por lo tanto, cuando hablamos de voluntariado es clave pensar que somos ciudadanos y ciudadanas comprometidos/as con las trasformaciones sociopolíticas de nuestras comunidades, de nuestras regiones y de nuestros países.

El voluntariado debe ser la expresión del empoderamiento de los/as ciudadanos/as, un modo legítimo de hacer valer derechos y ejercer deberes y por ende un modo de actuar en función de la construcción de la democracia en nuestros países, en tanto buscamos promover el involucramiento, participación, la organización, y la influencia en los asuntos públicos, es decir en las decisiones que nos conciernen y comprometen a todos y todas.

En la medida en que somos capaces de identificar las vulneraciones a los derechos de cualquier persona, asumir posturas y acciones en función de esto, y sobre todo, en la medida en que esas acciones nazcan y sean lideradas por los/as voluntarios/as comunitarios (lideres, vecinos), en esa medida estamos promoviendo acciones transformadoras tanto en lo coyuntural como en lo estructural y por ende estamos contribuyendo en construir países y comunidades en justicia.

Estos son los principales retos de las nuevas concepciones de voluntariado que hoy se nos presentan que nos invitan a asumir retos más grandes y sobre todo nos invita a PARTICIPAR ya sea desde el TECHO o desde cualquier otra organización o movimiento que nos permita ejercer activa y efectivamente nuestra ciudadanía en función de CAMBIOS.

*Columna redactada por Ana Lucía Álvarez, directora de Formación y Voluntariado para Latinoamérica y el Caribe.

Foto tomada por el equipo de TECHO- Perú, durante una visita en Cerrito Alegre, San Juan de Lurigancho.