TECHO
21 julio, 2018

Los desafíos y el porvenir de la pobreza en Latinoamérica

Hace pocos días, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de la Naciones Unidas, presentó el estudio “Panorama Social de América Latina 2013”.

En el continente, 164 millones de personas (27,9 % de la población) viven en situación de pobreza, de los cuales 68 millones se encuentran en la extrema pobreza o indigencia (11,5 % de los habitantes de la región). En términos absolutos, la pobreza bajó 0,3 puntos porcentuales respecto al 2012 y la indigencia tuvo un aumento de 0,2.

Si bien la mayoría de los países de la región han crecido económicamente en la última década −con excepción de los años 2008, 2009, producto de la crisis internacional−, parece ser que llegamos a momentos en donde la disminución de la pobreza se estanca. ¿Por qué?

En primer lugar, porque “crecimiento económico” no se condice necesariamente con “desarrollo”. Por otro lado, hace falta no solo mejorar los ingresos de la población, en especial de la más vulnerable, sino además atacar los temas estructurales que la afectan directamente, como vivienda, educación e infraestructura. De otro modo, ante la próxima crisis, otra vez millones de personas podrían volver a caer en situación de pobreza.

Los datos sobre pobreza que entrega este referente se construyen también sobre encuestas de hogares que se hacen en cada país por el órgano oficial de estadísticas. Frente a esto, cabe la duda sobre si la metodología que se emplea para rescatar estos datos es los suficientemente confiable y actual.

De todas maneras, como ciudadanos tenemos el desafío de pasar de alarmarnos por los números de “cuánto” tiene la gente, a alarmarnos por “cómo” vive la gente. Que por lo menos 164 MILLONES de compatriotas latinoamericanos están viviendo en situación de pobreza es verdaderamente una vergüenza, y debe indignarnos. Y no solo para poner lo mejor de nosotros durante el 2014, sino también para exigir a los distintos gobiernos que actúen con celeridad para terminar con el flagelo que padecen injustamente millones de personas, y para despertar también a las sociedades a las que pertenecemos, que viven dormidas, ajenas a estos problemas, quejándose de las consecuencias de la pobreza (muchas de ellas inventadas), pero no haciéndose cargo de sus causas.

Si bien es importante avanzar definitivamente hacia una medición multidimensional de la pobreza, sí tenemos que tener claro que, sea cual sea la metodología, el único número aceptable de personas viviendo en situación de pobreza, es cero.

Agustín Algorta, director regional de Cono Sur y Brasil. Twitter: @tino_algorta

Al realizar un análisis de la metodología aplicada en Panorama Social 2013, se deben destacar los aportes que entrega. La medición histórica y convencional de la pobreza a partir de ingresos monetarios, se enriquece con la incorporación de nuevas dimensiones de bienestar, a través de un enfoque multidimensional de tipo exploratorio. En palabras sencillas, que sea exploratorio significa que son los primeros acercamientos para adquirir la experiencia y herramientas necesarias para proyectar estudios de mayor exhaustividad.

Continuando con los aportes, el estudio incorpora dimensiones constitutivas del bienestar que permiten una mirada actualizada e incorporada en el enfoque multidimensional propuesto. La primera dimensión es el espacio, donde se propone que un medio ambiente saludable es una condición indispensable para alcanzar niveles dignos de bienestar. La segunda dimensión es el tiempo, referido al equilibrio entre tiempo laboral remunerado, tiempo de trabajo doméstico no remunerado y tiempo libre, como base y condición necesaria de bienestar. Como tercera dimensión se encuentra la convivencia. Es requisito para el bienestar contar con una convivencia social positiva, democrática y no violenta, en donde todos y todas se puedan sentir parte de la sociedad.

Estas dimensiones son indicadores actuales y críticos en América Latina, principalmente en ciudades con problemas ambientales serios, mala calidad de aire con fuertes concentraciones de material en suspensión, altos niveles de informalidad laboral y subempleo, y las cifras más críticas de homicidios en el mundo.

Hay que ser claros, no se han alcanzando los consensos metodológicos sobre una medición multidimensional de la pobreza en el contexto regional ni internacional. Frente a esto, es innovador y muy útil los aportes que entrega la CEPAL al explorar diversas dimensiones, principios y formas de identificación de población viviendo en situación de pobreza, que permiten avanzar en la creación de indicadores pertinentes y reales para el contexto de América Latina. Los avances de tipo exploratorio que se han desarrollado, se deben convertir con urgencia en modelos consensuados que permitan visibilizar la realidad del continente, para que así las políticas sociales tengan énfasis en erradicar los factores estructurales que reproducen la pobreza año tras año.

Aplicar un enfoque multidimensional para la medición de la pobreza en la región, es entender que la política económica y social, además de la evaluación del desarrollo social de los países, se debe analizar a partir de una visión que supere la pobreza por ingresos, incorporando dimensiones que permitan entender el desarrollo de manera integral, que aporten a la construcción de un índice de pobreza multidimensional que sea adaptado, consensuado y factible para la región.

Juan Pablo Duhalde, director del Centro de Investigación Social (CIS) de TECHO. Twitter: @jpduhalde