TECHO
25 abril, 2018

LA CIUDAD (NI TAN) MARAVILLOSA

La apertura de la segunda oficina de TETO en Río de Janeiro vino para consolidar la posición que la Institución ya tiene acá en Brasil. TETO tupiniquim(1), con 6 años de existencia, yendo rumbo al séptimo, alcanza dos grandes objetivos casi al mismo tiempo: comenzar con Habilitación Social, momento ampliamente esperado por gran parte del voluntariado que trabaja con nosotros desde hace algún tiempo, y abrir una nueva sede. TETO creció y maduró como institución, y probó, una vez más, que tiene capacidad de expandir sus límites.

Ya en Río de Janeiro, hubo un comienzo complicado. Un ambiente completamente nuevo, una situación con la cual no nos deparábamos en São Paulo. La ciudad sede de la Copa del Mundo y Juegos Olímpicos está en un momento de completa transformación, muchas veces de manera poco transparente y abrumadora. Salen diariamente decenas de noticias sobre desalojos de familias, proyectos urbanos que no tienen la menor posibilidad de que sean aprobados para la construcción, pues generan gravísimos impactos ambientales, pero son aprobados por intereses inmobiliarios.

No alcanzan los dedos de las manos para contar cuantos barrios ya fueron removidos y cuantos quedan todavía. Más de 10.000 personas fueron desalojadas de diversos barrios de la ciudad en función de las supuestas obras de infraestructura. Surgen movimientos todo el tiempo, algunos tienen amplia representación, como el Comité Popular para la Copa y las Olimpíadas que tiene gran cantidad de datos y publicaciones sobre las violaciones de los derechos humanos que han ocurrido en los últimos tiempos.

Todo eso ya lo veíamos antes en la tele y nos parecía lejano. Ahora la situación es más visible. La desigualdad socioeconómica se nota en las calles, en los grafitis, se dibuja en los paisajes de sus cerros ocupados por casas auto-construidas, pasando por manifestaciones por la paz, por mejores condiciones de vida y termina en la población que se mezcla en la playa, el único lugar verdaderamente igual. Pero en verdad, la realidad de urgencia es la misma.

La primera comunidad en la cual iremos trabajar es a un antiguo basurero en desuso, en la región de Duque de Caxias, Región Metropolitana del Río. Centenas de familias viven en situación extremadamente precaria, en medio de la basura, un alcantarillado a cielo abierto, y en casas de restos de maderas y cartón. Lo interesante es que el Jardim Gramacho, nombre de la comuna, es el foco de un proyecto de interés nacional, que es la exploración de biogas producido por el vertedero, proyecto que costó millones del dinero público brasileño, y que va a generar algunas centenas más de millones en lucro por su exploración. Y, por lo que dicen los moradores y los líderes comunitarios, ninguno de estos recursos beneficiaron a la población; ahora, con el vertedero desactivado, los habitantes ya no tienen su sustento económico, lo que solo aumenta la condición de vulnerabilidad de esas personas. Mismo con toda la atención apuntada en eso, las familias continúan en la oscuridad de las noticias.

Si hoy tenemos mucho de ese conocimiento es porque no estamos solos. Muchos voluntarios ya trabajan con nosotros y nos muestran la determinación por generar un cambio real. En la comunidad, las personas también sienten que tienen un apoyo y que pueden dar un paso adelante. Aquí, las personas parecen más politizadas, más atentas a su situación y conscientes que es necesario realizar un cambio efectivo. Diversas otras organizaciones han entrado en contacto con nosotros y, por aquí, vamos estableciendo nuestra oficina en medio a la ciudad de Brasil.

Evento de lanzamiento de la oficina de TETO en Río.

En relación al futuro, acreditamos que TETO y su oficina en Río de Janeiro serán generadores de un cambio en la institución. Aquí, somos obligados a tener conocimiento de todos los temas recurrentes, de firmar posiciones políticas y de afirmar cuales son los precedentes y conceptos que TETO posee sobre diversos temas. Aquí, la instancia política se hace más viva de lo que ya fuera en algún momento anterior, y ella es fundamental para garantizar que la institución camine a pasos largos y contundentes con su tamaño. Es necesario participar, es necesario movilizar, denunciar la situación de estas familias que sufren diariamente y enseñar que el cambio es posible, que podemos tener un espacio con más dignidad y que es posible plenamente ejercer ciudadanía.

En los días 6 y 7 de julio de 2013, TETO inició sus actividades con los voluntarios y comunidades, con el primer evento, un una jornada de aplicación de encuestas. Ahora vamos a pasar a la práctica. Para cambiar, es necesario construir una sociedad más justa y sin pobreza, donde todas las personas tengan capacidad de ejercer plenamente sus derechos y deberes, y desenvolver todo su potencial. Eso es TETO, ¡y somos muchos! Y saber de eso ya nos ofrece la posibilidad de seguir adelante y hacer la diferencia.

Equipo Implementación TETO – Río de Janeiro

(1) Tupiniquim: grupo indígena brasileño; también es una palabra que designa de manera popular la población brasileña en general.