TECHO
26 abril, 2018

#historiasTECHO: Del dicho al TECHO

Construcciones finales en Río Cuarto- TECHO Argentina

Mucho se investiga y más se habla en materia de pobreza o dificultades de acceso al hábitat adecuado. En opinar somos expertos, a veces, hasta sin tener en cuenta la rigurosidad de las investigaciones. Tanto se habla que de a momentos pareciera que opinar resolvería todos los problemas de las personas que se ven vulneradas en sus derechos fundamentales todos los días en los asentamientos informales de nuestro país. Estos debates suelen dejar como saldo todo tipo de “soluciones” referidos al tema. Algunas de ellas son realmente inteligentes y creativas, otras rozan la intolerancia y la xenofobia. Buenas o malas, muy rara vez se concretan, lo que resulta afortunado tratándose del segundo conjunto de soluciones. Pero las otras, las verdaderamente constructivas, rara vez salen del vaso que las cobija para lograr ejecutarse.

A fines de 2006, un grupo de jóvenes que participaban como voluntarios de TECHO (Un Techo para mi País por aquel entonces) en Córdoba volvieron a su ciudad natal, Río Cuarto, y decidieron trasladar las charlas de café a acciones concretas. Empezaron a trabajar en los asentamientos de esta ciudad. Eran momentos de un TECHO donde algunas decisiones eran más apresuradas y menos planificadas, lo que permitió empezar a trabajar en una ciudad que desde el comienzo supimos, no era de las más prioritarias dentro del vasto territorio argentino.

La primera construcción fue en mayo del 2007, aquella vez construimos cuatro viviendas de emergencia en el asentamiento Las Delicias donde hoy se encuentra la mesa de trabajo vecinal más antigua de la ciudad y en donde volveremos a construir en la próxima actividad. En el 2008, después de dos años de trabajo, habíamos llegado a construir 24 viviendas de emergencia y el gran salto se dio en el 2009 con la “Construcción de Equipo” en donde construimos 25 casas y participaron los voluntarios de Córdoba y Buenos Aires. El 2010 fue un año donde ya estábamos trabajando en 10 de los 12 asentamientos relevados en la ciudad y superamos las 150 viviendas de emergencia construidas, a la vez que dábamos nuestros primeros pasos en la implementación de mesas de trabajo en las que los vecinos decidían cuáles eran los problemas más urgentes de sus comunidades y de qué manera los resolverían.

La tendencia de crecimiento en la cantidad de viviendas de emergencia construidas, viró en el 2011 y empezó a costarnos encontrar familias que mejoraran su calidad de vida a través de la misma. De este modo, comenzaba a notarse que la urgencia habitacional empezaba a cesar y así fue como desde el 2011, TECHO construyó no más de 26 viviendas de emergencia al año. En 2013, gracias al fruto del trabajo comprometido y responsable del equipo de voluntarios de Río Cuarto, decidimos encarar la última construcción en la ciudad para abril del corriente año.

El pasado 10, 11 y 12 de abril estuvimos construyendo junto a las últimas 15 familias que, según nuestros criterios de asignación, necesitaban una vivienda de emergencia. Después de relevar todos los asentamientos de la ciudad tuvimos la certeza de que al momento de esa decisión, quedaban solo 15 familias en Río Cuarto para las cuales la vivienda de TECHO representaba una solución transitoria ante la urgencia en la que se encontraban viviendo.

Esa fue la última construcción en la ciudad, hablamos de última hasta tanto los vecinos de las mesas de trabajo o bien los voluntarios a través de relevamientos vuelvan a detectar la necesidad de nuestra vivienda. Este logro no fue fruto de un café mágico que por sí solo trasladó la charla del bar al barrio, sino de gente que decidió participar activamente. Fue gracias al esfuerzo incansable de muchos voluntarios, vecinos de asentamientos y de una institución sólida que no para de cuestionarse y animarse a los desafíos.

Ya no quedan familias viviendo sobre el barro o con goteras en sus techos, pero siguen existiendo una inmensidad de derechos vulnerados: la falta de acceso a los servicios básicos; a un hábitat adecuado; a la ciudad. Seguirá habiendo, por lo tanto, una necesidad fuerte de seguir trabajando en la organización con los vecinos, en el desarrollo de sus barrios y en la reivindicación de sus derechos.

Hoy nos encontramos con un Río Cuarto que no requiere de TECHO la construcción de más viviendas de emergencia. Pero que reafirma el desafío de consolidar el desarrollo comunitario, de acercar herramientas de trabajo y educación y de generar lazos fuertes con los gobiernos municipales y provinciales, empresas, organizaciones sociales, universidades y sociedad en general para que los asentamientos se integren social y territorialmente al resto de la ciudad. Es necesario, para ello, que del compromiso de todos los actores involucrados, trabajando “a la par” de quienes conviven con la problemática. La realidad nos demuestra que nadie elige donde nacer, pero que si podría elegir donde y cómo vivir, si somos capaces de asumir este desafío.

Gonzalo Olivares, Director de TECHO en la provincia de Córdoba.