TECHO
24 julio, 2017

Desafíos hacia Hábitat 3: una agenda urbana integrada

ONU Hábitat convoca cada 20 años desde 1976 una Conferencia mundial de vivienda y desarrollo urbano sustentable, donde se discuten políticas para asumir compromisos, adecuarse y entender los cambios, avances y desafíos relacionados al habitar tanto urbano como rural. La próxima será en Quito en 2016 bajo el lema de “Hacia una nueva agenda urbana”, a partir de las posturas y debate de los Comités preparatorios. TECHO, como OSC,  tiene el objetivo de visibilizar a los asentamientos informales como espacios de vulneración de derechos, pero también recalcar que en los asentamientos existen ideas y capacidades para generar propuestas participativas de inclusión y justicia a nivel local y regional, con la expectativa de que Hábitat III garantice que todas las personas que habitan las ciudades se relacionen en un ambiente sin discriminación, en donde los pilares sean la igualdad, el reconocimiento de las diferencias, la inclusión social y la justicia.

Dos integrantes del equipo de TECHO partimos a Nairobi como representantes la única organización de la sociedad civil latinoamericana  entre más de 20 ogranizaciones, gobiernos y distintos actores que estuvieron presentes el Comité Preparatorio de la Conferencia Mundial Hábitat III, que se realizó días atrás en Kenia. Contamos nuestro proyecto, participamos de charlas y conocimos e hicimos contacto con personas desde diferentes ámbitos, países, gobiernos que hoy trabajan para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las ciudades y pudimos contarles nuestra experiencia de trabajo en asentamientos. Escuchamos a Joan Clos, Director Ejecutivo de ONU Hábitat, hablar de los asentamientos como una realidad existente ineludible de la y un desafío de las ciudades evitar que sigan generándose. El nivel de debate es alto y más que interesante.

A lo largo de los días, nos encontramos con diferentes especialistas hablar de sustentabilidad, desarrollo y economía urbana, acceso a la ciudad, cambios demográficos y climáticos, pobreza y la desigualdad y la imperativa necesidad de enfocarse sobre la planificación de las ciudades abordando estos temas. Escuchamos y charlamos con mujeres líderes de organizaciones y referentes de asentamientos de ciudades de África y Asía, levantaban la voz de sus comunidades, contando la realidad en la que viven y mostrando el trabajo que hacen para transformar sus comunidades y empoderar a quienes las habitan para que sean actores críticos y participen activamente en la integración de las ciudades. Vale la pena imaginarse a una mujer de piel negra, con un vestido de colores tradicional, empoderada en su tono y su postura, dirigiéndose a un grupo de personas de trajes elegantes, con información, convicción y un sentido comunitario cultural y ancestral del que nos queda mucho por aprender.

Con ellas cargamos fuerzas sabiendo que nuestro objetivo de visibilizar la realidad de los asentamientos estaba bien cubierto por estas líderes comunitarias. Pese a ello, no alcanza solo con escuchar algunas voces. A unos metros de donde estamos, la ciudad de Nairobi alberga a uno de los más grandes del mundo, Kibera, que cuenta con una población de más de 700.000 personas. Por otro lado, la ciudad formal ha sido tomada por la seguridad privada, las barreras y las rejas, y no barrios cerrados únicamente, restaurantes, comercios y edificios de todo tipos. Nos recomiendan viajar por taxi registrados. Nos indican que evitemos ciertos lugares.

Este no es un problema únicamente de desigualdad, también de ausencia de ciudad, del espacio público que nos define como ciudadanos y nos hace a todos, un poquito más, iguales. Mientras discutimos  cómo debe ser la nueva agenda urbana mundial en edificios protegidos de la ONU, la ciudad -y sus ciudadanos- buscan adaptarse a los desafíos que también nos convocan como  líderes de países, ciudades y organizaciones.

Haciendo un balance, como organización tenemos la tarea de seguir mostrando la importancia de acercarse a conocer la realidad para poder transformarla. Esto, vinculando e invitando a todos los públicos en el trabajo en territorio, de seguir generando espacios donde los vecinos de asentamientos puedan levantar la voz, como productores de su hábitat, y ser escuchados al momento de debatir políticas públicas para integrar las comunidades vulnerables a la ciudad.

Por otro lado, como ciudadanos, jóvenes o no tanto, habitantes de la ciudad formal o informal, nos queda entender que el cambio viene de la ciudad toda; integrar asentamientos a la trama social y urbana, pero  sabiendo que atrás hay una gran pantalla sobre la que trabajar para tener urbes eficientes, con derechos y oportunidades equitativas para sus habitantes, donde el transporte y los servicios sean sustentables, donde se trabaje en el acceso al empleo, la salud y se generen mecanismos de acceso al suelo y la vivienda, donde se revitalice el espacio público como fomento de la cohesión y equidad social y urbana.

Volvemos contentos habiendo escuchado y compartido con personas de todo el mundo que tienen las mismas preocupaciones que nosotros, que buscan posicionar los temas que nos importan para que sean realmente parte de una nueva agenda mundial urbana. Debemos seguir trabajando para que esta agenda mundial se adapte a cada ciudad y se transforme realmente en políticas públicas urbanas de escala local y no quede únicamente en largos debates en lugares remotos del mundo.

** Columna escrita por Francisco Susmel, director de regiones de TECHO-Argentina.