TECHO
25 abril, 2018

Comprender la pobreza, el primer paso para superarla

Recientemente, en una entrevista exclusiva con la Agencia EFE el Vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, Hasan Tuluy se refirió a los importantes avances de nuestro continente en cuanto a la reducción de la pobreza. En la entrevista aseguró que el continente tuvo los mejores resultados de la década a nivel mundial.

Puntualmente, lo que resalta Tuluy es que en este corto período de tiempo, unas 73 millones de personas superaron la situación de pobreza en la que vivían, pasando a formar parte de una clase media que va en aumento y que según proyecciones del PNUD debiera alcanzar el 80% de nuestra población para el año 2030.

La primera pregunta que me surgió, tras esta fuerte aseveración de parte de uno de los organismos internacionales más respetados, fue cómo se había medido esto. Investigué un poco más y me topé con la respuesta: estas 73 millones de personas cumplen con haber superado la barrera de los USD$1.25 al día. Listo, ahí está, lo lograron y salieron de la pobreza.

Durante los últimos años uno de los temas más discutidos y consensuados con respecto a la pobreza, de parte de las instituciones entre las que se encuentra el Banco Mundial precisamente, es que es un fenómeno que tiene múltiples dimensiones y que, por lo tanto, debe ser medido tomando en cuenta cada una de éstas. Este ha sido un paso fundamental hacia la correcta comprensión de la complejidad de esta problemática y por ende, hacia la generación de soluciones a la misma.

Pero cuando ya estábamos celebrando este avance desde las organizaciones de la sociedad civil, nos topamos con este tipo de titulares que a mi parecer, nos hacen retroceder profundamente. Por ejemplo, al mirar este titular en particular, – “Banco Mundial: 73 millones de personas han salido de la pobreza”- alguien que no esté involucrado en el estudio del tema, podría pensar:

1. “En Latinoamérica estamos avanzando de manera increíble en reducir los niveles de pobreza”.

2. La pobreza tiene que ver únicamente con los ingresos que percibe una persona y por lo tanto, se supera en tanto cada persona en esta situación reciba más dinero. 

Mientras la academia y los especialistas promueven la medición multidimensional de esta problemática, hoy muchas instituciones y gobiernos siguen midiendo el crecimiento y el desarrollo humano de su población en base al PIB per cápita y a los niveles de inflación. Por consecuencia lógica, sus principales políticas van enfocadas a mejorar estos indicadores

¿Pero qué pasa cuando nos ponemos en el plano de que el desarrollo de una persona o de una población? ¿Depende éste sólo del salario que recibe a fin de mes para satisfacer sus necesidades básicas?

El desarrollo, y por tanto, la superación de la pobreza, dependen también de la calidad de alimentación que se le puedan proveer a un niño en sus primeros años de su vida, del acceso a servicios de salud, a educación de calidad, a la certeza de tener un hogar y un trabajo digno entre muchos otros factores que le permiten a un ser humano vivir en plenitud y que, al alcanzarlo, creo, nos debieran motivar a superarnos y a vivir armónicamente y en colaboración con nuestro medioambiente y con nuestros pares.

Informe sobre Desarrollo Humano 2013 from UNDP on Vimeo.  El informe detalla las novedades y desafíos en Latinoamérica.

En mi opinión el nivel de desarrollo de un país, por sobre el crecimiento, debe medirse por los grados de libertad y las oportunidades que provee a sus habitantes para su desarrollo individual y colectivo. La evaluación de nuestros gobernantes debe hacerse en base a que las políticas que ejecutan apunten a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y no a mejorar los índices económicos, en aprovechar los beneficios del mercado en función de las necesidades de su población y no viceversa, como ocurre actualmente en muchos de nuestros países.

Lamentablemente, si como sociedad no somos coherentes con los avances que nosotros mismos hemos promovido y no los hacemos parte de nuestro discurso, no hacemos énfasis en la importancia de darle esta mirada, cada vez que hablamos de pobreza, este conocimiento se va a mantener dentro de un pequeño grupo. Quedará en quienes se encargan de estudiar el tema, en vez de introducirse en la conciencia de una población, una sociedad que para involucrarse en superar la pobreza, debe, como mínimo, comprenderla.

Si quienes difunden la información no lo hace a conciencia, nuestra incidencia como ciudadanos se ve también cohartada por la información que recibimos, por las señales del mercado, de nuestras autoridades y de las instituciones. Luego, el análisis que podamos hacer sobre las políticas públicas dentro de nuestros países es incompleto si no tenemos los recursos suficientes.

Necesitamos autoridades que además de reconocer a la pobreza como un problema, puedan usar su experiencia y conocimientos para explicar la complejidad que tiene y aclarar los desafíos para alcanzar su entendimiento. De esta forma podremos tener ciudadanos que, con ese conocimiento puedan exigir su cumplimiento y colaborar para ello desde su lugar. Así, nuestros avances como sociedad serán más que números. Serán sociedades más unidas, más democráticas, más igualitarias.

** Columna escrita por Agustín Wolff, economista y director social de TECHO para Latinoamérica.