TECHO
17 julio, 2018

El Otro Lado

La canción más escuchada, interpretada por los menos escuchados:

Repasan la letra en español para comprender con exactitud lo que dirán, ensayan las gesticulaciones para acompañar la melodía y se disponen a compartir escenas de su cotidianidad. Así suena la reconocida canción Hello, de Adele, en la comunidad Medialuna, un asentamiento en situación de pobreza en Santiago de Chile. Esta vez, la canción corre con un giro particular. “Hello from the other side” -”Hola desde el otro lado”, en español-,  evoca la realidad de estos vecinos y vecinas, en representación de las más de 104 millones de personas que, según ONU Hábitat,  residen al otro lado -the other side- de las ciudades, en los asentamientos más excluidos de América Latina con su derechos vulnerados. De esta manera, desde el Día Internacional de la Tolerancia, que se conmemoró el 16 de noviembre, esperan poder hacer llegar su mensaje más lejos de lo habitual.

“¡Ey, estamos acá!. Esta es nuestra realidad. Conócenos.”

En un llamado de carácter urgente a la región, la comunidad se vale de Hello por el paralelismo que se puede trazar entre la historia que plantea Adele, y la relación entre los asentamientos en situación de pobreza y las ciudades de Latinoamérica. Al mismo tiempo, por ser un tema que batió récords en viralización y descargas: el video fue reconocido por ser el que más rápido llegó ese año a las 1.000  millones de visitas de YouTube. Con esa velocidad esperan que se distribuya esta nueva versión que habla de una historia local con una realidad que desconoce de fronteras en la región más desigual y urbanizada del mundo: “¡Ey, estamos acá!. Esta es nuestra realidad. Conócenos, sé parte de nosotros. Es como un llamado de atención no solo para Chile sino para Latinoamérica”, señala Sol Rojas, pobladora de Medialuna, sobre la canción que interpretó junto con la comunidad.

Bastante ha aprendido Medialuna de convivencia, tolerancia y Latinoamérica. En la comunidad viven vecinos y vecinas de Chile y de diversos puntos de la región como Perú, Colombia, Haití, Ecuador y Venezuela. Realidades que guardan en común el movimiento tras las búsqueda de una mejor calidad de vida. “El primero que llegó fue de Haití y se le dio la misma oportunidad que a cualquier persona. Aquí no hay discriminación, ni una escala, solo se recibió a una persona que necesitaba dónde vivir”, explica Rojas. “Todos nos conocemos, hacemos asambleas. Somos más o menos 180 familias (…) Trabajar juntos nos cuesta un poco, pero lo estamos logrando paso a paso. (…) Construimos las plazas, instalamos los contenedores de basura, esos son como los dos proyectos más grande que ganamos con sacrificio de todos”, describe Rojas con orgullo los desafíos en la comunidad. “Aquí la gran mayoría son familias bien constituidas, que nos esforzamos, que trabajamos para tener algo en la mesa, por poder colocar el dinero para la vivienda, que tratamos de buscar y pedir ayuda para poder hacerlo. Igual es difícil”, concluye. Una realidad que se extiende por la región: según el último informe de TECHO en el que se estudiaron 651 asentamientos en siete países de América Latina -Costa Rica (2013), Nicaragua (2013), Colombia (2015), Argentina (2016), Chile (2016), Guatemala (2016) y Paraguay (2016)-, el 76% de los asentamientos afirmó contar con algún tipo de organización comunitaria.

Quizás este “Hola” que toman prestado de Adele, les permita contar su realidad al mundo para mostrar una cara invisibilizada de Latinoamérica, extender una invitación de trabajo en conjunto hasta recibir respuesta y ya no tener que insistir en “llamar miles de veces” -I must have called a thounsand times-, como dice la canción.

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