TECHO
24 agosto, 2016

Hoy somos TECHO

  •  Como resultado de un proceso de cambio institucional y organizacional, Un Techo para mi País se renueva como TECHO.
     
  • La organización lanza un cambio que va más allá de la renovación de su imagen.

Santiago, Chile. Luego de 15 años de trabajo, Un Techo para mi País inicia un proceso que pretende reflejar el paso de su fase fundacional y expansiva a una nueva etapa en busca de la consolidación, donde la gestión, el impacto y el desarrollo comunitario toman un rol protagónico en su modelo de trabajo.

Desde el 2010, TECHO inició un proceso de análisis interno y consultorías externas que guiaron un proceso de cambio centrado en tres ejes: modelo de intervención en los asentamientos, gestión social de proyectos y estructura organizacional. Estas transformaciones llevaron a la reconfiguración de la identidad y cultura organizacional.

TECHO comienza esta etapa guiado por una nueva misión, visión institucional, y renovaciones en los enfoques de su modelo de trabajo en los asentamientos ejecutado por las familias que los habitan y los jóvenes voluntarios. Estas renovaciones internas conllevaron un proceso de análisis de la marca que devengó en un cambio de la imagen institucional. Desde hoy Un Techo para mi País se presentará como TECHO.

“Hoy somos TECHO, y queremos transmitir a la sociedad el trasfondo de este cambio, el cual se debe entender como una reconfiguración que va más allá de la imagen institucional, ya que corresponde a análisis y replanteamientos estructurales en el quehacer de nuestra organización”, comentó Agustín Wolff, Director Social de TECHO para Latinoamérica y el Caribe.

El nuevo marco de trabajo de TECHO se guía por tres objetivos estratégicos con los que busca la erradicación de la pobreza, entre ellos: el fomento del desarrollo comunitario en asentamientos precarios, a través del fortalecimiento de las comunidades; la promoción y conciencia de la acción social, con énfasis en la masificación del voluntariado crítico y participativo, y la incidencia en política, que promueva los cambios estructurales necesarios para que la pobreza no se siga reproduciendo.

“Este largo proceso donde evaluamos, analizamos y redefinimos nuestra institución, nos permitió confirmar guías claras, como lo es la apuesta en la promoción del desarrollo comunitario, pero sobre todo nos llevó a reconfirmar que el TECHO existe en la unión del trabajo de miles voluntarios y pobladores de los asentamientos, quienes de forma masiva generan soluciones a las condición de pobreza, en la que viven 177 millones de personas en el continente, e invitan a toda la sociedad a ser parte de este desafío”, agregó Wolff.

En lo que respecta a la nueva imagen, la marca TECHO mantiene una serie de elementos de continuidad con relación a la anterior, tales como elementos psicológicos (atributos, personalidad y posicionamiento), así como en sus componentes físicos como el color o el nombre que se toma la palaba que más define e identifica a la organización: “TECHO”, el cual se definió de forma natural con el pasar de los años donde la reducción semántica fue cada vez más evidente en los distintos públicos.